España, te toca

“Al final el tenis es básicamente tenistas, torneos y pelotas”, dijo el célebre comentarista Bud Collins. Si el tenis consiste en eso: el tenis femenino español tiene motivos para estar contento y de enhorabuena. Vayamos por partes.

Tenistas. La temporada ha arrancado con una enchufada Carla Suárez, campeona en Doha y quinta en la race del año, que ni su lesión de tobillo en Indian Wells y Miami ha deslucido. Garbiñe Muguruza, en una fase de búsqueda de sí misma, nos ha dejado entrever sus dudas tanto como su potencial, testigo de lo cual fueron Wimbledon o la gira asiática de final de año, cotas que hace 15 años no pisaba una tenista patria. Su torneo de Miami, nos vuelve a prometer una versión recuperada de sí misma. A esas dos extraterrestres, les acompañan jugadoras como Lara Arruabarrena, Lourdes Domínguez, Sara Sorribes o Paula Badosa, que empiezan a dar interesantes señales de vida con la llegada de la tierra. Así como otras tantas promesas, como Paula Arias, Eva Guerrero, Cristina Bucsa o Irene Burillo, que permiten confiar en el futuro. El contrapunto negativo, sin embargo, lo ponen Tita Torró o Silvia Soler, a las que las lesiones han impedido coger forma y ritmo, lo que les ha alejado del top100 donde otrora se asentaron. Se espera que ambas mejoren sus resultados en adelante.

Torneos. Este año 2016 es para congratularse en este ámbito. Se acerca el XV aniversario del Mutua Madrid Open, torneo combinado desde 2009; un torneo que sitúa a España como una de las cinco sedes principales de torneos WTA en todo el año. Sólo Indian Wells, Miami, Beijing y Singapur aguantan el ritmo de Madrid, en el que se dan cita año tras año las mejores del circuito. A ese torneo de Madrid se suma, y esto sí que es una gran noticia, el WTA de Mallorca, torneo de categoría internacional, sobre hierba y que se disputará previamente a Wimbledon. El torneo que tendrá su sede en el Tennis Country Club Santa Ponça-Calviá, permitirá que España albergue dos torneos WTA por primera vez desde 2012. Entonces, celebró su última edición el torneo de Barcelona, que siguió la senda marcada con la cancelación en 2011 del exitoso torneo de Marbella. A estas buenas nuevas, también habría que sumar el crecimiento los últimos dos años de torneos ITF en nuestro país, en su mayoría aún de baja categoría (10.000), pero con el impulso también en el apartado femenino de torneos históricos como El Espinar (con Vivi Ruano al frente), o de un nuevo ITF 25.000 en Valencia para noviembre, que devuelve el tenis profesional a la ciudad del Turia de la mano de Anabel Medina como directora. Apuestas como estas se precisan todavía más en ayuda de un circuito ITF femenino español aún pobre, pero que da señales de empezar a recuperarse y que sin duda es y será la cuna de futuras estrellas.

Y pelotas. “Estamos preparadas”, sale de la boca de la capitana del equipo español. En una semana España sabrá si pertenece de nuevo al Grupo Mundial I de Copa Federación o si continúa con su caminar por el desierto, alejada de una élite que sólo ocho equipos tienen el privilegio de conformar. En Lleida, con Garbiñe, Carla, Sara y Anabel, España afronta su momento. Ese momento que Conchita Martínez lleva esperando varios años. El momento de volver al top8, y de poder así aspirar a ganar la Copa Federación. Porque España puede ganar la Copa Federación. Claro que sí. Tiene un equipo suficientemente versátil, adecuado y joven como para aspirar a ello, siempre que exista el compromiso. Algo que suele ir de la mano del éxito colectivo. ¿Quién se querría perder la gloria de unas semifinales o una final con un público entregado? Pero todo ha de nacer en Lleida, donde se coloca una piedra que bien podrá servir como cimiento para construir muchos años de alegrías o bien para destruir esperanzas.

Es hora de que el tenis femenino español, con todo estos mimbres, renueve la ilusión, emerja en el horizonte internacional y acapare la presencia que merece. Toca dar un paso al frente. Ni qué decir con los JJOO en el punto de mira, que cuentan ya con seguridad con Muguruza y Suárez-Navarro, así como prácticamente confirmado con Anabel Medina y Arantxa Parra como segunda pareja de dobles; quedando como incógnitas a resolver cómo se configurará el dobles mixto y si Lara Arruabarrena conseguirá sumar lo suficiente como para convertirse en la tercera raqueta española en Río de Janeiro (podrían llegar a cubrirse hasta 4 plazas, pero habrían de rondar el top60).

Así pues, con Garbiñe y Carla, España debe entrar en la élite y renovar una ilusión que hace años no se experimentaba; y que tiene la fortuna (o la desgracia) de coincidir con una época menos brillante de nuestro tenis masculino, lo que favorece una mayor atención e impulso que debe aprovecharse. A la que añadir una cobertura de los torneos WTA Premier en nuestro país, como nunca, en Teledeporte, lo que facilita enormemente su difusión. Queda claro, por tanto, que todos los ingredientes están ahí. Está el talento y éxito de nuestras tenistas, está el emprendimiento de los torneos y la apuesta por la cantera, y está ese carácter luchador y de entrega que hace tan característico y único nuestro tenis y nuestro país. Si el tenis son esas tres cosas que decía Bud Collins, nuestro tenis femenino hoy por hoy las tiene todas. Sólo queda vivirlo y disfrutarlo. Tenistas españolas, llegó el momento.

España, te toca.

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