“Verdasco tiene las ganas de volver arriba”

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Una vuelta a sus orígenes. Fernando Verdasco reseteó su carrera al inicio de esta temporada recurriendo a un entorno que le acompañó en sus días de sonrisas. Primero, con un hombre de confianza como Nacho Truyol, además de la experiencia en la colaboración de una figura que vivió de cerca su explosión definitiva en la final de la Copa Davis en Mar del Plata 2008. Se trata de Emilio Sánchez Vicario (Madrid, España; 1965), que ha seguido vinculado a la formación en la academia que lleva su nombre y por la que pasaron raquetas como Murray o Dimitrov, se sentará en el box del reciente finalista en Dubái a partir de la próxima semana. Antes repasa en TENNISTOPIC una asociación que ya ha empezado a dar sus frutos.

Pregunta. Esta temporada por fin, después de varios intentos, se sienta en el banquillo de Fernando Verdasco.

Respuesta. Tenemos muy buena relación desde que coincidimos en Copa Davis. Ya habíamos hablado en 2009, también en 2010 y 2012 para tratar de hacer algún tipo de colaboración, pero no se consolidó en ninguna de esas etapas. Fernando tiene muchas ganas y está bien físicamente. Empezaré a viajar con él en Indian Wells. También haremos Miami y Houston. Mientras tanto mantengo contacto telefónico, tanto con él como con Nacho Truyol.

P. ¿Qué le motiva de este reto?

R. Fernando quiere y tienes las ganas de volver a estar arriba. Este año volvió a contactar conmigo y llegamos a un acuerdo para ayudarle sobre todo en el plano mental. Ese pilar es el que marca la diferencia a este nivel: la intensidad, el foco, la calidad, la pasión, el jugar bien los puntos en los momentos difíciles, de tensión… estos jugadores son muy buenos y lo que se debe trabajar con ellos es jugar mejor los puntos difíciles del partido, que al final son los que marcan las diferencias.

P. En Doha y ahora en Dubái estamos viendo su mejor versión.

R. Empezó muy bien la temporada en Doha, aunque perdió una oportunidad de ganar a Djokovic. Luego en el Abierto de Australia volvió a tocarle con Novak y en indoor era la superficie más complicada para su tipo de juego y su manera de hacer. A partir de esta semana en Dubái y las que vienen en Estados Unidos veremos a ese Verdasco de principios de año.

P. En la final de Mar del Plata 2008, vivió de cerca la explosión de Verdasco que poco después asaltaría el Top 10.

R. Pienso que con su estado físico, si mantiene ese capacidad de resistencia, fuerza y explosividad, si consigue volver a ganar los partidos que en los últimos años había ido perdiendo, se puede volver a ver al mejor Fernando Verdasco. Depende de la evolución de esos partidos clave para ganar confianza. Cuando un jugador de cualquier nivel pierde partidos, se vuelve más vulnerable.

P. ¿Qué ha pasado para alejarse de esa cima a la que por potencial pertenece?

R. Empezó a perder partidos que antes ganaba, por errores propios o por el motivo que fuese, porque cada encuentro es diferente. Fue bajando el nivel y poco a poco se volvió más vulnerable. Hay que encontrar la manera de cambiar esa tendencia, de empezar a ganar esos partidos, cuando ocurre se ajusta la cabeza y todo cambia.

P. ¿Y cómo puede ayudar a solucionarlo?

R. Trabajando en saber en cada momento por qué pasan las cosas. Analizar todo muy bien e ir poniendo soluciones. Hay que saber si has perdido un partido porque la has fallado o porque el otro jugó bien, y ver si podías haberlo hecho de otra forma. Todo para que cuando tengas otra oportunidad puedas acordarte de la manera en la que tenías que hacerlo. Es un proceso de aprendizaje a ser guerrero, a competir con tus mejores armas, y ese proceso es el más difícil de conseguir, porque es más fácil coger a un jugador joven que esté intacto y no haya perdido antes.

P. Sólo los mejores consiguen regresar después de ese período de dudas.

R. Hay muy pocos jugadores que lo hayan conseguido: Pete Sampras, Andre Agassi, Rafa Nadal, Roger Federer o mi propia hermana Arantxa. Son casi como superdotados, a los jugadores ‘normales’ les cuesta mucho regresar, cuando han sufrido una racha de derrotas. En el caso de Verdasco ha de tener la capacidad y motivación, además de la disciplina de continuar con esas ganas para dar esos pasos. Es algo que no se va a conseguir al día siguiente, sólo con el tiempo y trabajando.

P. ¿Qué es lo más importante en la relación entre el jugador y entrenador?

R. El respeto y que el jugador crea que el entrenador puede aportar lo que le transmite. Al final el que está ahí jugando es el tenista, pero el coach lo que puede aportarle es ese extra de saber por qué pasan las cosas. Por ejemplo Andy con Lendl cambia hasta su estado corporal y Lendl parece una estatua. Sólo piensa en jugar. Ese respeto es el que necesita tener el jugador para poder recibir lo que le aporta el entrenador.

P. ¿Su experiencia como jugador puede ser determinante con Verdasco?

R. El único objetivo es que él vuelva a tener esa capacidad. Para mí como entrenador es clave tener mi experiencia en estas situaciones parecidas. Me imagino que hay quien no lo ha vivido como jugador y lo saben vivir como entrenador, en mi caso vivo el tenis como tenista porque he jugado. Si no hubiese jugado no sé si sería capaz de transmitir y que me respetasen. No lo sé, pero a mí seguro que me ayuda 100% a poder transmitir y hablar de según qué cosas porque al final necesitas recursos y situaciones para aportar lo que crees que va a ir bien. Has estado ahí, te has defendido, rebelado, y también has sido persona que busca explicaciones. En este caso y volviendo a la pregunta… ¡Espero que lo sea! (risas).

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