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Un café con Àlex Corretja

Rafael Plaza desde la ciudad de Barcelona

“¡Giraldo! ¡Giraldo! ¡Giraldo!”. El japonés Kei Nishikori acaba de ganar el Conde de Godó y en el corazón del Real Club de Tenis Barcelona, donde los jugadores se parapetan del mundo durante el torneo, los recogepelotas piden al colombiano Santiago Giraldo que se lance a la piscina, como minutos antes ha hecho el campeón siguiendo la tradición. Sin hacerse de rogar, el finalista se quita los zapatos y recorre un improvisado pasillo creado por los niños hasta el agua, donde finalmente acaba zambullido. Todo eso ve Àlex Corretja (Barcelona, España; 1974) antes de sentarse a charlar con TENNISTOPIC sobre la temporada se acerca al segundo Grand Slam de la temporada entre fuertes turbulencias por los resultados de los meses previos.

¿Es raro este comienzo de año?

No sé si es tan raro.

¿Por qué?

Es raro que el circuito solo lo dominaran tres o cuatro jugadores. No creo que sea ni bueno ni atractivo para el público. Es mucho más interesante que siga habiendo las estrellas que hay, pero que aparezcan jugadores distintos en los torneos, con diferentes estilos. Y sobre todo con diferentes personalidades. Más allá de lo que comentaba: es importante que haya jugadores que encabecen el ránking, sean visibles y tengan carisma como los que hay ahora.

El vestuario está dividido: muchos dicen que la victoria de Wawrinka en el Abierto de Australia ante Nadal provocó un cambio de mentalidad, hizo creer a la segunda línea del circuito que era posible ganar a los campeones de siempre. Otros defienden lo contrario, que poco ha cambiado. 

Es 100% así. Hasta que no ves que alguien puede, nadie cree que puede. Y eso pasó con Wawrinka en el Abierto de Australia. Él ha roto el tabú de que solo podían ganar Federer, Nadal, Djokovic, Murray y una vez hace muchos años Del Potro. Sí, es cierto. La espalda condicionó e hizo que Rafa no pudiera jugar ni la mitad de su tenis. ¿Qué habría pasado? No lo sé. Obviamente, Nadal era muy favorito en esa final y a él sí que le ha pasado factura, sobre todo a nivel psicológico y de cara a su confianza. Pero como la gente solo se queda con el resultado, no cómo se ha ganado o si había algo que no funcionaba bien por una lesión, ha hecho que se abriera una posibilidad mucho más amplia. Hace unas semanas, en Montecarlo, fue un punto muy importante. En Australia le molestaba la espalda a Rafa y es verdad, pero en Montecarlo hubo resultados que hicieron pensar a la gente que se podía. Nadal perdió contra Ferrer. Esta semana también ha vuelto a perder en cuartos de final [en el Conde de Godó]. El entrenador de la próxima persona que se enfrente a Rafa le dirá que no está tan bien, que sigue siendo el favorito y el número uno del mundo, pero que ya ha perdido. Y esto ha pasado en todas las épocas. Hasta que no ganabas a alguien y creías que podías, parecía que los demás tampoco se lo creían.

Hablaba de Montecarlo, donde ganó Wawrinka. Él ha tenido que pasar por un proceso de aclimatación: de ser un buen jugador a un campeón. Eso le ha costado perder, quizás inesperadamente, en Indian Wells y Miami y sobre todo temblar en la Copa Davis. Ahora ya parece el mismo de Melbourne. 

Tú eres muy buen jugador y haces las cosas para ser mejor. Cuando ganas un gran título, sigues siendo muy buen jugador, pero te colocan una vitola de campeón. Y eso no quiere decir que vayas a llegar al siguiente torneo y sin sudar vas a ganar. Al revés. Vas a tener que sudar igual como hacías antes de ser campeón de un gran torneo. El nivel de los demás jugadores también está cerca del tuyo, pero en un momento determinado has sabido complementar todos los ingredientes para ser un campeón. Eso es lo que hace que después llegues a un torneo y la gente tenga mucho más respeto hacia ti. Pero no me sorprende que Wawrinka pueda perder con Anderson en pista dura. No lo veo tan extraño. Es como decir si me sorprende que Nadal pierda contra Ferrer en tierra. ¿Qué sucede? Que estamos extraordinariamente acostumbrados a un dominio prolongado de los jugadores de arriba. Cuando han perdido antes de semifinales, nos sorprendemos.

Algo tendrá Magnus Norman. 

Es importante que el jugador tenga las condiciones y, sobre todo, que la persona que trabaja con él sepa exprimírselas. Esa sensación da Magnus Norman. Un entrenador que sabe lo que quiere con sus jugadores y sabe explotar las cualidades de cada uno. Con Wawrinka lo está consiguiendo perfectamente. Aunque también depende de en qué momento te encuentras con esa persona. Igual, hace seis años, el rendimiento a Wawrinka no se lo sabía sacar porque él no estaba preparado, no tenía tantas ganas o esa dedicación… y hoy sí que la tiene. Los jugadores ahora maduran mucho más tarde. Con 26, 27 o 28 empiezan a despuntar, cosa que antes era casi imposible. Todo lo contrario: a esa edad se pensaba en la retirada y no en el éxito.

Francis Roig decía que Boris Becker tiene mucha experiencia como jugador, no así como entrenador. Djokovic empezó el año irregular, cediendo en dos torneos que acostumbrada a domar con el alemán en la grada. Luego, con su técnico de toda la vida, ganó Indian Wells y Miami. ¿Casualidad? 

Lo considero injusto, honestamente. Cuando estás en un grupo, trabajas unas cuantas semanas al año y el problema de estas situaciones es que cada uno tiene que tener muy claro su rol dentro del equipo. Quizás, las semanas que ha estado trabajando con Becker los comentarios y conocimientos que le ha aportado han explotado en Indian Wells y Miami. ¿Qué más da el que esté sentado en la grada? Cuando veo que dicen: ‘con Vadja ha ganado y con Becker no’. Es algo que me parece muy oportunista. Cuando estás en un grupo y hay una persona que viaja contigo más semanas y otra que te aporta durante 15 o 20 semanas al año, lo que te está aportando te lo aporta durante todo el año, no solo en ese período de tiempo  puntual. Nishikori ganó el Godó y estaba Chang, pero ahora juega en Madrid sin él y gana el torneo, por poner un ejemplo. Todo lo que le aportan, antes de las finales, en los partidos, en los entrenamientos… eso es lo que hace que gane cuando llegan los momentos importantes. De los de arriba, de los que han adaptado por este sistema de un entrenador más fijo y un asesor o supervisor puntual, como Djokovic, sí, es una relación peculiar. Es cierto que Becker no había tenido gran experiencia con jugadores, pero al final en algún momento la iba a tener. Tampoco la tenía Lendl y ahí está el rendimiento que le dio a Murray.

Es obvio que Roland Garros es su gran objetivo. Lleva varios años llamando a la puerta y el curso pasado estuvo…

Si no se come la red aquella… tenía una gran posibilidad de meterse en la final, está claro.

¿Es el principal candidato? 

Es el hombre a batir en Roland Garros, pero para Rafa. Pase lo que pase en Madrid y Roma, Nadal es para mí el favorito. Si gana más partidos, llegará mejor, pero después de muchos años de experiencia, cuando llegas a Roland Garros tienes mucho conocimiento de lo que es jugar a cinco sets, en tierra y en esas pistas. Y el que mejor lo tiene de toda la historia es Nadal. Seguramente, a él le interesa mejor ganar partidos, porque llegará con más confianza, pero aunque perdiera a la primera en Madrid y Roma, para mí Rafa a cinco mangas en tierra, y si no tiene ningún problema físico, es el hombre a batir. Por eso digo que Djokovic es el máximo rival para Nadal, pero Rafa no puede concentrarse solo en Djokovic porque va a ir por el lado opuesto del cuadro y tiene seis partidos por delante. Lo que esto ha demostrado es que ya no haremos previos análisis de las hipotéticas finales. La semana pasada sucedió y está ha sido descarado. Cuando ganó Ferrer a Rafa todos pensábamos que en la teórica final del Godó, David creería que puede ganarle y eso va a crear una expectativa más grande. ¿Qué pasó? Que el miércoles quedó eliminado uno y el viernes otro. Es muy difícil hacer especulaciones en tenis. Si no sirven en un deporte de equipo, en uno individual menos aún. Y los jugadores lo saben. Y a Rafa, con esa humildad y seriedad que lleva a todos los partidos, es lo que le ha llevado a triunfar tantos años. Es inviable.

¿Quién es entonces el favorito para ganar Roland Garros?

Para mí, Rafa. Una persona que ha ganado ocho veces el título y que este año ha hecho finales y ha ganado varios torneos sigue siendo el favorito. Si llevara siete meses sin jugar, quizás no lo sería. No es el caso, así que no tengo dudas.

Un partido ha perdido Nadal en París. Ha ganado ocho veces la Copa de los Mosqueteros. ¿Hay algún reto en la disciplina mayor a tumbar al mallorquín en la tierra francesa? 

No, es imposible. No hay mayor reto. Sampras en Wimbledon hubo un momento en el que ganarle también era un desafío muy importante…

Aunque si esta pregunta se la hago dentro de cuatro años, cuando Nadal esté clausurando su carrera, igual el reto ya no es tal. 

Se lo repito. Quizás, Sampras en su momento en hierba. Pero en su buen momento, claro. Yo gané a Sampras en hierba, pero eso no es ninguna referencia porque ya no era el Sampras que todos conocíamos con ese nivel. El mayor reto es ese. Por condiciones de juego, quizás Djokovic está jugando un poco mejor, es más agresivo o tiene un poco más de confianza, pero eso no le convierte en favorito a la hora de afrontar Roland Garros. Ni aunque gane en Madrid y Roma, sinceramente.

No es Madrid el mejor escenario para recobrar la confianza después de dos derrotas inesperadas en Montecarlo y Barcelona. Con 650 metros de altitud…

Hablo de un ejemplo mío. Yo he llegado a Roland Garros jugando torneos previos muy bien, habiendo ganado torneos importantes en la temporada de tierra y en París no me he encontrado cómodo. En cambio, en el 2001, di pena. Si no me equivoco, lo que mejor hice fue llegar a cuartos de final en el Godó y perdí con Moyà fácil. Y llegué a Roland Garros e hice final, que no la gané aún estando set y break arriba. La experiencia es un grado en París cuando pasan los años. Al principio, es un estado de forma, pero después la experiencia es fundamental. Que Rafa no llegue con la sensación de haber ganado tres Masters 1000 y Barcelona le tiene que relajar un poco. Eso es un estrés tan grande que no es ni bueno para la edad que tiene Nadal. Lo que le va a marcar a él en su vida son los torneos del Grand Slam. Igual que Federer. Ganar un Masters 1000 más o menos no le va cambiar demasiado. Para llegar bien a Roland Garros lo que necesita es jugar algunos partidos más en tierra. Si en Madrid lo puede hacer, perfecto. Y luego Roma. Y con los que juegue, sea uno, dos o siete, está suficientemente preparado para llegar a París y aunque no esté muy bien recobrar en los primeros días ese ritmo que necesita. El año pasado lo ganó todo menos Montecarlo. ¿Y qué hizo en la primer ronda de Roland Garros? Con Daniel Brands estuvo en el tie-break del segundo set para quedar a uno de la eliminación. ¡Y venía de ganar todo! Nadie te asegura que haber ganado Madrid y Roma da la tranquilidad de llegar el lunes a París y reventar a todos. La semana previa, tienes más confianza, le pegas mejor a la pelota y te encuentras bien contigo mismo, pero cuando empiezas el torneo se acabó todo. Lo que pasó ayer no sirve.

Lo reconoce el entorno y el propio el jugador: la final de Melbourne ha hecho mucho daño mentalmente. 

Desde que volvió de la lesión, que regresó más fuerte que nunca, fulminó etapas quizás mas pronto de lo que él mismo pensaba. Hay dos puntos fundamentales en el año. Uno es Roland Garros cuando gana ese partido dramático a Djokovic. Ahí le da la vuelta a la temporada porque si Nole gana ese partido, quizás es Rafa el que habría ido luego un poco a remolque. Y la segunda es que esa victoria le permite llegar a la gira estadounidense de cemento, crea en sus posibilidades, y vuelva a ganar a Djokovic en Nueva York. Ese efecto psicológico existía. Aunque luego pierde la final de la Copa de Maestros, él da la temporada por satisfecha. En Londres, jugando al mejor de tres sets, en esa pista rápida donde la bola no bota tan alta… Nadal sabe que Djokovic es favorito y más a tres mangas. Cuando llega a Australia en un buen estado de forma, se mete en la final y ve que juega contra Wawrinka, que no le había ganado ni un solo set, se ve favorito. Aunque hubiera tenido que sufrir, porque el suizo estaba jugando muy bien, Rafa veía que haciendo las cosas bien podría tener otro grande. Creo que la decepción viene por no poder ni competir. Si le hubieran ganado porque Wawrinka juega el partido de su vida, se habría quedado tocado, pero tranquilo. El problema es que Nadal pierde la final y no se queda tranquilo porque no ha podido dar todo lo que tiene. A partir de ahí, y aunque se va recuperando poco a poco, ganar, con todo el respeto, Río de Janeiro, ¿qué le puede cambiar a él ganar o no allí? La satisfacción instantánea del momento, pero no le cambia nada en su vida, en su historia. Ahora ya le cambian los torneos del Grand Slam porque Masters 1000 ya tiene 27. Eso es lo que a él le dejó tocado. En las otras finales que perdió, el otro fue mejor que Rafa y las puede analizar. El problema es que la de Melbourne no la puede ni analizar.

¿Y Federer? Sin dolores, con raqueta nueva, con Edberg… un hombre nuevo. 

Es una palabra solo: ilusión. Ni raqueta ni nada.

¿Y por qué el año pasado no la tenía?

Porque tienes bajones, momentos en los que cuesta mucho seguir manteniendo ese nivel. Cuando ya han cumplido todas las expectativas, y ha tocado todos los cielos que soñaba tocar, de repente ha encontrado una luz en algo, ha encontrado una motivación. El desgaste que ha tenido ha sido un poco menor al de los mortales. Su estilo de juego exige menos que a otros que debían ir con el cuchillo en la boca durante todos los partidos. Federer ganaba muchos encuentros por talento y clase. Este año, después del bajón, cuando parecía se marchaba, se ha dado cuenta de que si se pone las pilas físicamente, no tiene lesiones, cambia de raqueta y la bola le va más rápido, encuentra un asesor que le aporta cosas nuevas y se encuentra cómodo con él, mantiene a su grupo, va a volver a ser padre y encima ve que en la Copa Davis están en semifinales, con la ilusión de pelear por la Ensaladera porque juegan en casa contra Italia… todo esto ha hecho que el tío vuelva a ver una luz que antes no veía. Él jugaba la final de Indian Wells, perdía 3-6 y 4-6… y no diría que le daba igual, pero no le marca una diferencia. A este tipo de jugadores solo les puede marcar una diferencia algo muy grande. Y algo muy grande es un Grand Slam o ser número uno. No creo que pueda volver a ser número uno, porque la regularidad no la va a tener.

¿Puede volver a ganar uno de esos?

Es muy difícil que lo pueda ganar, pero por lo que está demostrando puede hacerlo de nuevo.

¿Vio la final de Indian Wells? En el primer set arrolló a Djokovic desde una brillantez que se fue apagando según el reloj descontó minutos al partido. El enigma a resolver es ver qué puede hacer cuando deba afrontar dos semanas al mejor de cinco mangas. 

Esa es la duda que me crea. ¿Será capaz Federer de mantener ese nivel dos semanas con los que lo necesite?. Si tiene partidos muy duros desde cuartos de final es difícil que mantenga ese nivel porque su exquisitez no dura tanto como duraba antes. Pero descartarlo 100% para ganar un Grand Slam sería un poco temerario. Le va a costar más que antes, pero el nivel lo vuelve a tener. El tema es ver si se le dan las condiciones, si el rival le gusta más a él… tiene posibilidades, no voy a decir que no.

He guardado a Murray hasta el final por la empatía y pasado que le une a él. ¿Qué pasa con Andy?

Lo primero es que Vallverdu hace un trabajo buenísimo con él. Le ha ayudado a ganar muchos torneos, pero la figura del asesor externo, de alguien que le aporte… es necesaria esa figura. Que haya alguien que le pueda guiar antes de una gran final. Que le pueda guiar en objetivos. Y ya no se trata de una gran final, es una pregunta clara. ¿Qué quieres ser, Andy? ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres ser número uno? ¿Quieres trabajar para ser número uno? ¿Qué tenemos que hacer para ser número uno? Hay que sentarse, ver el calendario y comprometerse a ello, que es lo más difícil. Todo el mundo quiere ser número uno, el problema es estar comprometido para serlo. Y eso quiere decir hacer lo que haga falta para ello. Ese es el primer paso que debe dar Andy. Y él lo que tiene que pensar es quién es la persona que le va a sacar el máximo rendimiento para ser número uno y seguir ganando torneos grandes. Tiene que buscar respuestas a esa pregunta en los posibles candidatos que haya, en todos los nombres que se barajan ahora.

Un amplio elenco de nombres y ninguna certeza. 

Particularmente, creo que todo este suspense y todo este tiempo que se alarga todo no le ayuda ni a él ni a su entorno ni tan siquiera a lo que es la prensa, porque se abren especulaciones y se generan una serie de cosas que no valen la pena. Andy ya ha sido ganador de Grand Slam, que es lo que quería. Y tenía sus dudas de si algún día lo conseguiría porque había perdido varias finales. Y yo le decía siempre: ‘Andy, es imposible que tú no seas ganador de Grand Slam’. Y lo demostró. Y ha lo ha sido en Wimbledon, en el Abierto de los Estados Unidos y en cualquier lado si quisiera. ¿Que Roland Garros es donde más le costará? Evidentemente. Es donde más paciencia debería tener y donde más tendría que sacrificar su estilo de juego. Dani hace muy bien trabajo, pero de vez en cuando está bien que venga alguien. Con Murray funciona muy bien así. Vas, entrenas con él, le dices cosas y él te escucha y te atiende. Dos semanas más tarde es bueno que te vayas para que piense, reflexione y luego siga con el grupo.

Habla usted de Roland Garros, pero es que Murray jamás ha llegado a una final sobre tierra batida. ¿Qué explicación tiene cuando su juego es perfectamente válido para la arcilla?

100%. El podría jugar muy bien en tierra batida, pero debería tener ganar de mancharse los calcetines como toca. Él, además, es un jugador al que le encanta correr y jugar a la contra, pero tiene tan pocas opciones de jugar en arcilla, que son cinco o seis torneos, y de repente hay un par que se los salta… su preparación para Roland Garros es muy justa. Cuando llega un partido en París al tercer día que se va al quinto set, se satura mentalmente. Si él quisiera, está más que capacitado para jugar bien en tierra y sería un jugador muy duro de ganar. De todas formas, ya ha llegado a semifinales de Roland Garros.

Le decía antes qué reto podía ser comparable a ganar a Nadal en París. Como ejemplo de magnitud mental: Murray y la victoria en Wimbledon. Difícil de digerir, parece. 

Andy es una persona que necesita bastante tiempo para digerir y asimilar un triunfo importante, cuando consigue algo. En este caso, ganar Wimbledon era el sueño de su vida. Cuando consigues el sueño de tu vida, necesitas saber cuál es el próximo sueño. Probablemente, desde que ganó Wimbledon, no ha sabido encontrar su sueño y hasta que no tenga claro cuál es y decida hasta dónde quiere ir… las cosas no vienen así como así. Y Andy puede conseguir cualquier reto. Ganar la Copa de Maestros, por ejemplo, puede ser un reto muy importante estando en Londres. Ganar otro Grand Slam fuera de lo que es pista dura o hierba. Ser número uno. Él necesitaría mucha más regularidad: ganar más partidos en tierra o ser más estable. Es un jugador que lo puede conseguir todo si lo hace.

  • lola del castillo

    Discrepo. Cuando u no de los grandes entra en un bajón tan grande como el de Nadal, es evidente que los demás saben que pueden ganarle perfectamente, hasta que vuelva a su nivel, si es que vuelve. Pero eso no pasa tras AO, porque Stan ganó por incomparecencia del rival. Si Nadal no se hubiera lesionado hubiera ganado seguro la final.Pasa tras MOntecarlo, que es cuando se evidencia claramente que Nadal está muy mal.
    Nadal no es favorito para RG , Nadal tiene las mismas posibilidades de ganar RG 14 que Feliciano.
    NO hay que esperar cuatro años para el declive de Nadal, Quizá ha empezado ya , y si se recupera , las posibilidades de victoria grande no llega´ran más allá de 2015.
    El inefable suizo ya está en la fase de declive, lo que ocurre que la velocidad de desdcenso es muy lenta.
    No es que hoy los tenistas exploten muy tarde, sino que hay cuatro jugadores que son leyendas del tenis que copan todos los torneos, y los que están llamados a la sucesión no les llegan ni a los talones, Caundo los cuatro grandes empiezan a flojear , los de segundo nivel tiene oportunidades Tras los cuatro grandes , nos espera un nivel mucho menor en el circuito ATP, que se irá pareciendo al mucho menos interesante Circuito WTA

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