Tommy Robredo: “Ahora rompes un móvil y pides el modelo nuevo”

Antonio Arenas desde la ciudad de Madrid

Sobre una escalera metálica, que da acceso a la grada lateral de la pista central de la Caja Mágica, Tommy Robredo (Girona, España; 1982) realiza una breve sesión de estiramientos tras completar un entrenamiento de dos horas. Primero una pierna y después la otra. Sus cultivados gemelos recorren ambas pantorrillas de arriba a abajo. Mientras realiza los ejercicios, conversa con TENNISTOPIC sobre la lesión que le amenazó con la retirada, la laureada victoria en Nueva York ante Federer o los problemas que encuentran los jugadores jóvenes para llegar a lo más alto, protegidos por una sociedad llena de facilidades. En un momento de la conversación, las cuatro raquetas apoyadas sobre un escalón se caen al suelo como las fichas de un dominó. El jugador, sin inmutarse, sigue su rutina mientras dialoga sin atajos.

Pregunta. “No vuelvo para jugar Challengers, sino para estar arriba”, decía hace un año tras volver al circuito después de la lesión más importante de su carrera.

Respuesta. La progresión ha sido espectacular. Obviamente, cuando decía que no quería jugar Challengers no es porque le falte al respeto a esos torneos. Simplemente porque llevaba mucho tiempo jugando torneos ATP, quizás 11 años sin tocar un Challenger, y sabía que eso era un intermedio antes de poder recuperar el nivel y aspirar a estar arriba. Es evidente que he tenido la suerte de que el nivel me ha aguantado y puedo estar aquí. Si no me hubiese aguantado, tendría que estar jugando Challengers o luchando de otra manera. Estoy contento porque no me esperaba ir tan rápido hasta arriba. Sólo me queda disfrutarlo y que no pare.

P. ¿Se habría planteado la retirada de no saber que recuperaría el nivel?

R. En ese momento, claro. Obviamente, cuando me veía entrenando, me encontraba a un nivel muy alto. Eso me daba tranquilidad. Sabía que si recuperaba la confianza volvería a estar arriba. Luego hay que demostrarlo en la pista. Poco a poco fui asimilando que me costaría mucho, hasta que tuve la suerte de ganar en Casablanca. Ahí me di cuenta que podía estar otra vez entre los mejores del mundo.

P. Derrotó a Federer en el US Open, pero salió a pista sin haberle ganado nunca en diez partidos previos.

R. Sí, y con un 10-0 no vas muy tranquilo, lógicamente. Sabía que esta vez era la más oportuna para ganarle de todas las que habíamos jugado. Él estaba con poca confianza y yo jugando muy bien. Tenía muchísimas ganas. Lo único que me creaba dudas era que jugábamos en un Grand Slam. Federer, en los grandes, siempre da un poco más de nivel que en un torneo normal y corriente. Además, es más difícil ganarle a un jugador tan bueno tres sets en lugar de dos. Salió todo muy bien.

P. ¿Cambió algo con respecto a partidos anteriores?

R. No cambié nada en concreto. Puse todo lo que tenía, a él no le salieron las cosas como siempre y gané.

P. Toni Nadal decía en una entrevista que los jóvenes no llegan arriba por falta de esfuerzo.

R. Primero, nosotros tenemos mejor equipo del que disponían los jugadores antes. La tecnología avanza y somos más profesionales. No es que los otros no lo fueran, simplemente antes había menos conocimientos en medicina, fisioterapia o entrenamientos. Ahora hay más conocimientos y eso ayuda a que el deportista pueda alargar su carrera. No sé realmente por qué los jóvenes no llegan arriba, aunque la sociedad ayuda. Todo el mundo lo tiene muy fácil hoy día. Antes, nosotros rompíamos un teléfono y para conseguir otro teníamos que esperar un año. Ahora, si rompes un móvil, pides otro y que sea el modelo nuevo. Esa chorrada hace que después en la pista, cuando pierdes un set, digas que el siguiente lo gane otro. Nosotros perdíamos un set y moríamos para intentar ganar el segundo. Todo eso ayuda a que a los jóvenes les cueste más.

P. ¿A qué joven ve ocupando un lugar entre los diez mejores del mundo?

R. Para estar entre los diez mejores del mundo hay que ser muy bueno. Quizás Dimitrov… pero no lo veo tan constante como para aguantar ahí tanto tiempo, tantas semanas. No es fácil. Confío mucho en los hay ahora.

P. ¿Es fácil hacer amigos en el circuito? Murray afirmaba que es muy difícil mantener una amistad muy fuerte.

R. Depende de lo que consideremos amigos. Al final, ¿cuántos amigos tiene una persona? Se pueden contar los dedos de las manos. Con una persona que convives muchas semanas puedes llegar a tener una gran amistad. Depende mucho del país que eres o de los hábitos. Que un español salga con un checo es complicado porque ellos van a cenar a las seis de la tarde y nosotros a las nueve. Es difícil. Entre españoles te puedes llevar muy bien con uno, pero Rafa es de Mallorca, el otro es de Valencia, el otro de Madrid… puedes llegar a tener una amistad muy buena y llevarte genial, pero no sé si después alguno de ellos llamará para pedir consejo o llamará a alguien de su casa. En España tenemos la suerte de ser muchos y de llevarnos muy bien entre todos. Eso hace muy fácil y llevadero viajar.

P. ¿Cómo de exigente es la dieta de un tenista?

R. Pregúntele a otro…

P. ¿Por qué?

R. Me pongo de muy mala leche si como bien…

P. ¿Algún vicio confesable?

R. Chocolate. Soy el único que cuando llega aquí le pide al doctor una tableta de chocolate. Él me dice: “Ya la tienes en la habitación del hotel”. Y yo le respondo: “No, eso es un bombón, yo quiero chocolate”. Parece mentira, pero si no tengo chocolate… Como bien, pasta, pescados, pero necesito mi dulce para estar contento.

P. ¿Cuál es la historia de su nombre?

R. Viene de la ópera rock “The Who”. A mi padre le encantaba y me puso Tommy en honor a ello. Suerte que no fui chica, porque el nombre era un desastre.

AUDIO. ¿Pueden ser amigos los tenistas?

AUDIO. Sociedad de facilidades

AUDIO. ¿Qué jugador necesita chocolate y helados para jugar?

  • lola del castillo

    Tiene razón, en la vida se tienen poquísimos amigos en sentido estricto.Yo sólo tengo uno. Luego en sentido amplio hay amistades, com mayor o menor grado de confianza , y además están los conocidos.

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