¡Oh Capitán, mi Capitán!

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Soñó durante toda su carrera con ganar la Copa Davis y lo hizo en Sevilla años antes de retirarse. Ahora, Carlos Moyà (Mallorca, España; 1976) tiene la oportunidad de replicar la gesta como capitán del equipo español de Copa Davis. Presentado oficialmente esta mañana, el ex número uno del mundo y campeón de Roland Garros conversa con TENNISTOPIC horas después de tomar el timón de La Armada.

¿Cómo le comunican la noticia?

Tenemos conversaciones y más o menos me dejan entrever que si acepto, seré capitán. No es que me comuniquen la noticia o no, simplemente se ponen en contacto conmigo para explicarme que me consideran la persona adecuada para ser capitán y que si llegamos a un acuerdo el puesto sería mío.

¿Tarda mucho en aceptar?

No. He tardado el tiempo de hablar con mi mujer. Juntos nos hemos sentado a mirar el calendario, a analizar las semanas de viaje, y ha sido un factor fundamental para aceptar la oferta. 

Corretja dijo que la Federación le daba libertad total para viajar o no. ¿Lo hará usted todo el año?

No se va a viajar todo el año. Los jugadores viajan 25 o 30 semanas.

Pero sí a los cuatro torneos del Grand slam y torneos más importantes.

Eso es. Exactamente.

No aceptó cuando le ofrecieron el puesto hace dos años…

La situación era muy distinta. La otra vez, hacía un año que acababa de retirarme, tenía una niña pequeña y mi mujer estaba embarazada de otro. Me quedaban muchas cosas pendientes por hacer en mi nueva vida, sobre todo pasar tiempo con mi familia. Esto era algo que quería y echaba de menos. Necesitaba libertad para jugar el Champions Tour [circuito de veteranos]. Tomar esta decisión requiere de una cierta responsabilidad y en ese momento creo que no habría dado la talla a nivel de estar involucrado al 100% como merece este puesto. Dos años más tarde, la situación ha cambiado. 

¿Por qué?

El hecho de que estén estos jugadores, con los que he compartido muchas cosas y he vivido tantas experiencias dentro y fuera de la pista, es un plus. Y hablar con mi mujer ha sido clave. Ella me apoya muchísimo y me ha empujado a que aceptara.

¿Era Roberto Carretero el elegido para acompañarle como subcapitán? 

Sí. Tenía varios en mente, pero cada uno por sus circunstancias era imposible que ocupasen el puesto. No quería trastocar ningún plan de nadie y también, al conocer tanto a los jugadores, y sobre todo a los rivales, hace un poco más fácil que pueda arreglármelas solo. Además, voy a contar con el apoyo total de Albert Costa. Quiero que esté cerca del equipo. Tiene una experiencia de mucho valor como jugador, ha estado tres años como capitán y ha sido dos veces campeón. Sin ser un segundo, ni mucho menos, me va a ayudar en cualquier cosa que pueda necesitar.

Decía ayer el propio Carretero que tenía usted al vestuario ganado. ¿Será difícil elegir cuatro teniendo tantos amigos?

Depende. Muchos jugadores tienen asumido quién es el número uno y quien es el número dos del equipo. El problema está cuando falla uno de estos dos. Nadie considera que el de al lado tiene más calidad o más opciones de jugar. Esa gestión es la complicada y con eso tendré que lidiar. Lo entiendo perfectamente y desde que acepto este cargo sé que habrá decisiones que no gustarán o jugadores que disputarán la primera ronda y luego no estarán, aunque eso no lo sé todavía. Es algo que sucede todos los años y es lo más difícil de gestionar en equipo con tanta calidad como este. 

¿Qué significa ser capitán de Copa Davis?

Una responsabilidad, un honor y un orgullo que hayan puesto en mis manos semejante grupo. Hablamos de uno de los mejores equipos de todo el mundo. Espero estar a la altura.

¿Cuál es su labor?

Obviamente, no les voy a enseñar a jugar. Se trata de gestionar el equipo, de conocerles más de lo que ya les conozco, a otro nivel. Y que todo esté bien para los jugadores durante las semanas de Copa Davis. Poder aportar lo que veo desde fuera. Involucrar a sus equipos, a los entrenadores, fisioterapeutas y a toda la gente que sea necesaria para que el jugador esté cómodo. La Copa Davis es una competición distinta a lo que ellos juegan cada semana. Si estos jugadores rinden perfectamente semana a semana, hay que intentar que esa atmósfera sea la misma en la Copa Davis. No es fácil, por la presión añadida que tienen por defender a España.

Dígame a qué capitán anterior le gustaría parecerse. 

Más que a un capitán de Copa Davis, puedo decirle a qué entrenadores me gustaría parecerme. Le puedo hablar de los que he tenido, que han sido varios. A lo largo de los años, me he intentado quedar con cosas de todos. He aprendido de todos los entrenadores que he tenido. De José Perlas, del cual tengo un gran recuerdo porque fue el momento de mi ascensión. Luego, estuve con Pepe Higueras, con Juan Bosch, con Pepo Clavet… me quedó también con la motivación que transmitía Luis Lobo. La historia que viví con él fue muy bonita también. Después de estar tres o cuatro años sin estar muy bien, llego a la treintena y vuelvo a estar entre los quince primeros del mundo otra vez. Luego, tuve la lesión que me obligó a abandonar. Esos momentos fueron muy buenos. Me quedo con lo que he vivido junto a ellos e intento sacar las cosas buenas que ellos tienen.

¿Cuándo comenzará a ejercer?

Es algo que tengo que hablar con Albert Costa. Seguro para Australia y antes tengo que hablar con Albert Costa para ver cuál es el plan.

Primera eliminatoria ante Alemania. ¿Le preocupa más el equipo o la superficie?

El equipo que tienen porque es un equipo muy compensado. Si juega Tommy Haas, tienen un equipo incluso con opciones de ganar la Davis. Haas, Kohlschreiber, Mayer y un buen dobles. Son un grupo completo que rinde bien en cualquier tipo de superficie. Me preocupa el equipo. Tenemos jugadores que están preparados para jugar en todo tipo de superficies, es algo que ha ido evolucionando a lo largo de los años y hace que España sea un equipo tan completo. Me preocupa más el rival y no la superficie.

¿Depende el éxito allí de la presencia de Nadal y Ferrer o de uno de los dos?

Hablamos del número uno y número tres del mundo. Obviamente, es importante su participación. ¿Si no están? Tenemos jugadores que son muy capaces de jugar en superficie rápida o en hierba, desconozco lo que van a poner, pero tenemos tenistas preparados que han rendido en el pasado en condiciones muy similares.

Nadal es uno de sus mejores amigos. ¿Ayudará eso para convencerle?

Puede ayudar en caso de que dude. Aunque la única duda de Rafa es cómo esté su lesión, ver qué tal se encuentra cuando sea la eliminatoria. Por otra parte, su aportación al equipo de Copa Davis ha sido intachable durante todos estos años. No ha dudado en acudir siempre que ha estado bien. Es un jugador excelente, en el circuito y sobre todo en Copa Davis. Tiene el perfil ideal para una competición por equipos.

Hábleme de ese perfil de tenista de Copa Davis. ¿Lo tiene Feliciano, por ejemplo?

Feliciano es un jugador que se crece en Copa Davis. Lo vimos en Mar del Plata o en Austin. Quizás, no es un tenista tan regular como otros compañeros, pero sí que puede ser un jugador muy peligro según el día y el momento. El ránking me va a servir, pero no va a ser determinante. La clasificación incluye puntos que un jugador consiguió hace 40 semanas y quizás el momento actual con aquel no tiene nada que ver. Me importa más el momento, la experiencia en Copa Davis que hayan tenido en el pasado, el rendimiento en esas eliminatorias, el rival o el balance ante ese contrario. Hay muchas cosas que me ayudarán a decidirme por unos u otros.

Decía esta mañana que España tiene siempre la obligación de ganar. 

España ha ganado cinco Ensaladeras en los últimos 12 años. La presión del favorito la tenemos. Luego, se puede ganar o no, pero estamos hablando de jugadores que semana tras semana compiten para ganar torneos del Grand Slam, Masters 1000 o estar entre los cinco primeros de la clasificación. Esa presión ya la tienen, no es algo nuevo para ellos. Y prefiero tener la presión del favorito que la presión del que no tiene nada que perder. Los jugadores conocen esa sensación y conviven con ella. En esa semana hay que intentar abstenerse de poner un plus de presión. 

“Voy a estar con jugadores que son muy grandes. Mi misión es que arrimen el hombro, pero yo también he sido jugador, compañero suyo, y entiendo cualquier postura que tomen”. ¿De qué manera pueden arrimar el hombro?

Involucrándose. Primero tengo que hablar con ellos porque no sé la idea de ellos, pero quiero facilitar las cosas para que estén en el máximo de eliminatorias posibles los que considere necesario que deben jugar. A partir de ahí, veremos. Estamos hablando de jugadores que han ganado tres Copas Davis y entiendo lo que puedan pensar. Hablaré con ellos y buscaremos un consenso.

¿Cómo se hace equipo en un deporte tan egoísta?

La mejor manera es que cada uno tenga su función clara dentro del equipo. Al final, el único protagonista es el jugador. Yo estoy al margen de cualquier protagonismo y simplemente elijo el equipo. Les puedo aportar algo desde fuera, pero los que juegan son ellos y los que van a ganar son ellos. Es fundamental transmitirle eso al jugador.

Es pronto, pero podrían jugar una hipotética final en Argentina. Usted allí tiene muchos amigos. 

Argentina es un sitio muy especial para mí. Zabaleta, que es el capitán del equipo argentino, es uno de mis mejores amigos. Allí la gente siempre me ha tratado de manera increíble, pero estaríamos hablando de una final de Copa Davis. Sería la guerra, pero queda muy lejos todavía. Hay que ir paso a paso y ahora mismo sólo pienso en sacar adelante la eliminatoria ante Alemania.

Ayudó a eliminar las dudas de Nadal en la final de Sevilla cuando supo que jugaba. ¿Le servirá para gestionar el vestuario ahora?

Siempre se me ha dado bien la gestión de un equipo. El jugador es un solo, pero lleva un equipo alrededor. Siempre he intentado evitar conflictos, tratando de ser humilde y escuchando. La edad y la sabiduría que creas tener da igual, porque siempre es un buen momento para aprender algo nuevo. Estoy abierto a escuchar consejos. La gestión del equipo va a ser algo fundamental en un grupo donde hay un número uno del mundo, un número tres, campeones de Grand Slam, campeones de la Copa de Maestros de dobles o jugadores que están entre los 20 mejores del ránking. Es difícil aceptar según qué cosas. 

¿Sería capaz de hacer algo como aquello? Sentar a un gran jugador y dar entrada a un joven. Digamos, Carreño por Nadal o Ferrer.

Habría que ver qué esta pasando. Ferrero en ese momento estaba 25 o 30 del mundo. Un jugador que por calidad tenía que estar entre los tres primeros. Fue una época de muchas lesiones para él y tampoco Rafa era el que conocemos ahora. Fue una decisión con mucho valor. Al ser tres [la capitanía estaba en manos del G3], queda mucho mas difuminada la responsabilidad en caso de derrota. Yo confío mucho en los jugadores jóvenes porque no se sabe cuál es su techo, como en el caso de Carreño o Nadal en aquella final. Tenistas mayores, que ya están contrastados, sabes lo que te van a dar. Un jugador joven está creciendo y no sabes cómo va a reaccionar o lo bien que puede jugar. Carreño es un jugador que tiene potencial y calidad para estar en el equipo en un futuro no muy lejano. 

Nadal suele decir que usted es el amigo de todos. ¿Necesita encontrar una línea para separar capitanía y amistad?

Como le decía antes, son jugadores que viajan con su equipo durante 25 o 30 semanas y son auténticos campeones. Soy cero autoritario. Conociendo a los jugadores, sé que habrá respeto. No tengo ninguna duda de ello. Yo creo mucho en la autogestión del jugador y desde fuera intentar aportar pequeñas cosas, pero el tenista estará solo en la pista. La mejor manera de crecer es la autogestión, no depender de lo que pase fuera y que sea el jugador el encargado de tomar las decisiones. Es fundamental.

Se llevan mucho tiempo filtrando los equipos antes de ser anunciados. ¿Le preocupa?

Es un tema en el que estoy un poco perdido. No he entrado mucho en estos juegos, pero sinceramente no lo entiendo. El otro día salió en la COPE que era capitán y aluciné. Tenía un acto el día siguiente por la mañana y quería que lo cambiasen, porque habría prensa y me preguntarían y era un compromiso porque no sabía la situación de Àlex. Pues no. Me despierto a las siete de la mañana y veo que lo han contado con todos los detalles y que todo es verdad. No sé cómo lidiar con eso. No es algo que me preocupe mucho porque las cartas están abiertas, pero no entiendo la finalidad. Nunca he entrado en este juego y si ha filtraciones no será por mi parte.

El hijo de Coria ya juega a tenis, hay algún vídeo que lo demuestra. ¿Y el suyo?

Carlos júnior es muy pequeño todavía. Le queda un mundo por disfrutar, por pasarlo bien, y ya veremos qué quiere hacer. No tendrá ninguna presión por mi parte. Quiero que se divierta, que lo pase bien y que disfrute.

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