Nicolás Almagro: “No tenía la cabeza donde debía tras Hamburgo”

Rafael Plaza desde la ciudad de Valencia

Todo son saludos en la puerta del vestuario. Nicolás Almagro (Murcia, España; 1985) llega tras tumbar a Michal Przysiezny y se abraza con su equipo. Después de arrancar el año a la velocidad de la luz, olvidando la dolorosa derrota en la final de Praga ante la República Checa, el español ha firmado una temporada plagada de claroscuros. En Valencia, antes de los cuartos de final, habló con TENNISTOPIC para hacer balance de lo sucedido.

Pregunta. Przysiezny es un jugador complicado en este tipo de pista.

Respuesta. Es un jugador especialista en esta pista. Saca muy bien y es muy difícil leerle el servicio. Todos los primeros van por encima de 200 kilómetros por hora y el segundo muchas veces se lo juega, y además con acierto. Sabía que el partido iba a tener muy poco ritmo, que en cuanto pasará la cuarta o la quinta pelota podía pasar cualquier cosa. Y así ha sido. Pero la actitud es la correcta y es la que debo seguir teniendo.

P. Empezó el año con unos cuartos de final en Australia, en los que estuvo a un set de eliminar a David Ferrer. Lo hizo después de perder un partido que pudo cambiar su vida. ¿Cómo digirió aquel quinto punto de la final de Copa Davis?

R. Bueno, en el deporte unas veces se gana y otras se pierde. Está claro que fue una derrota dolorosa, pero tampoco había que darle mucha más importancia de la que tenía. Hicimos todo lo que teníamos que hacer para poder ganar la Copa Davis. No lo conseguimos y fue una lástima porque era una oportunidad bonita. Pero a partir de ahí hablé con mi equipo de trabajo y me dijeron que se había trabajado bien durante todo el año, que habíamos hecho bien las cosas y que había que tirar para adelante. Nada más.

P. ¿Llega cansado a este final de temporada?

R. No llego muy cansado. Está claro que no he tenido dos meses muy buenos y llego bastante bien. He trabajado muy duro las últimas tres semanas, aislado de todo, y me encuentro bastante bien.

P. En Asia ha dado un paso al frente con respecto a la gira estadounidense.

R. La verdad es que sí. Después de la semifinal de Hamburgo no se me dieron las cosas. No tenía la cabeza donde la tenía que tener. Cosas que pasan en un deporte tan exigente, donde si te despistas un poquito lo acabas pagando. Es muy fácil perder la costumbre y muy difícil volver a recuperarla. Yo he tenido la suerte de poder estar trabajando tres semanas con mi equipo, que me han hecho volver a creer en mí y volver a creer en mi tenis, junto con mi familia. Y después de otra derrota en Kuala Lumpur, volví a jugar bien y después de ahí los resultados han vuelto a llegar. He vuelto a ganar en confianza y ahora a intentar terminar de la mejor manera posible.

P. Es joven y ya ha estado entre los diez mejores del mundo. ¿Sueña con clasificarse para la Copa de Maestros?

R. ¿Por qué no? Sería uno de los objetivos poder estar ahí, pero sé nadie me va a regalar nada. Debo estar tranquilo, hacer las cosas como estas semanas y ser un poquito más regular que este año. He tenido semanas muy buenas con otras realmente flojas. Después de Australia acabé con la pierna bastante mal y me tuve que ir a Sudamérica sin entrenar. A partir de ahora, a intentar terminar de la mejor manera posible y a empezar el año que viene fuerte.

P. ¿Es usted autocrítico? Le leemos por redes sociales…

R. Lo que no me gusta es que se me falte al respeto, nada más. Cuando se me falta al respeto, lógicamente, tengo todo el derecho a defenderme. No voy a hablar mucho más, el tema está en manos de mis abogados. ¿Autocrítica? Por supuesto, en ningún momento me he escondido. He dicho que no estaba pasando por un buen momento y se veía dentro de la pista: no disfrutaba y no hacía las cosas como debía. Han llegado personas realmente importantes que me han hecho cambiar la actitud y debo mucho a todos ellos.

P. ¿Hay demasiada libertad en internet?

R. Es muy fácil ponerse detrás de un perfil en el que no tienes que poner un DNI y no se identifica a la persona. En la sociedad hay muchas cosas que duelen. Están las apuestas, por ejemplo. La gente piensa que no puedes tener un mal día y que ellos pierdan dinero. Yo no apuesto a cómo le va a salir a un profesor un examen, si lo pondrá fácil o difícil y no tengo derecho a criticarlo. En ningún momento me voy a esconder. Agradezco a las personas que me critican sin faltarme al respeto, porque sus críticas me hacen más fuertes y me ayudan a pensar en las cosas que he hecho mal.

P. Imagine que es entrenador. ¿Enseñaría a un niño a pegar el revés a una mano o a dos?

R. Sería incapaz (risas). Lo estoy intentando con mis sobrinos, pero es realmente complicado. Yo me he rodeado de personas que han tenido toda la confianza en mí y cuando me han dicho que debía hacer algo, lo he hecho. Lo más fácil es que el niño le pueda dar como pueda, que la meta en el otro lado y que gane todos los puntos que pueda.

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