Mágica Garbiñe

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

“Probemos el marcador. Esos tablones hay que retirarlos mañana. No olvidéis fijar esa moqueta”. El Mutua Madrid Open apura las horas de preparación, cerrando los últimos detalles, mientras los jugadores van preparando el cuerpo bajo el inclemente sol de la capital española. A centenares de metros de altitud se trabaja a contrarreloj para el sorteo de este viernes. Así, entre bambalinas y decenas de operarios rematando cualquier fleco pendiente, entrena Garbiñe Muguruza (Caracas, Venezuela; 1993) ante la atenta mirada de Alejo Mancisidor, la compañía de Daniela Hantuchova y un puñado butacas desiertas como únicos testigos. Buscando hacer ruido en la velocidad de Madrid trabaja la caraqueña antes sentarse a charlar con TENNISTOPIC en las entrañas de la Caja Mágica.

Pregunta. De vuelta en la tierra batida.

Respuesta. Estoy afrontando este tramo con tremendas ganas. Hacía mucho tiempo que no podía competir en esta superficie. Exactamente un año, desde Charleston la pasada temporada. Pero es un suelo en el que me encuentro bastante cómoda. Recuerdo que siempre, desde que era una niña, he tenido buenas sensaciones en arcilla y me gusta basatnte. En España he entrenado mucho en arcilla, así que me noto muy bien. Creo que, por ahora, y tras hacer semifinal en Marrakech, mi preparación para esta gira está yendo por buen camino.

P. ¿Cómo adaptar un juego de finalización a la paciencia que exige esta superficie?

R. Pasar del cemento a la tierra batida puede requerir un cambio grande, pero creo que parto con cierta ventaja sobre las otras chicas que son del Este. Puede que yo tenga un estilo similar al de esas escuelas, pero con la diferencia de que ellas nunca entrenan sobre tierra batida. Entonces parto con una experiencia a tener en cuenta en este sentido. Cuando piso la tierra ya lo tengo más asimilado que este tipo de jugadoras. ¿Se verá en pista? (risas) Quieras o no, mi juego cambia un poquito: no juego tan fuerte, quizá debo correr algo más en ciertos puntos, tiro con algo más de efecto liftado,… Sin querer, mi cuerpo y mi mente se adaptan al instante de manera casi involuntaria.

P. Sin embargo, en la semifinal de Marrakech ante Tita Torró, su último partido en tierra batida, hiló tres juegos.

R. Sí. Para mí fue un partido muy duro a nivel psicológico. Estaba jugando bien durante la semana, pero me encontré algo algo baja de ánimo al llegar a ese encuentro. Tita estaba jugando a un nivel tremendo, sabemos lo que es capaz de hacer en tierra batida y fue muy superior a mí ese día, tanto mental como físicamente. Quedé algo presa en un cúmulo de circunstancias: y en estos niveles, si acudes con mentalidad mejorable a un partido complicado, estás perdida. Te vienes un poco abajo y apenas vas a tener opción. Es importante saber controlar esto cuanto antes.

P. Su rendimiento en Madrid es difícil de medir. Un año en primera ronda una top como Na Li. Al siguiente, un perfil que no da opción como Camila Giorgi. ¿Es el torneo de tierra que mejor se adapta a sus condiciones?

R. Pudiera ser. Aquí siempre vengo a gusto, con muy buena predisposición, y creo que cada vez que competí en Madrid lo hice jugando a buen nivel. Pero, siendo el resultado otro factor más, nunca he tenido la oportunidad de profundizar en el cuadro. Siempre termino con jugadoras que me ganan y en ese sentido tengo una espinita clavada. Pienso que este año tengo confianza en poder hacerlo mejor que los anteriores. Pero sí, respondiendo a la pregunta, creo que las condiciones de este torneo favorecen que pueda jugar a gran nivel.

P. En Madrid formará pareja con Carla Suárez. Ya es el segundo torneo.

R. Estamos empezando en pista pero fuera de ella tenemos cierto recorrido. Entrenamos bastante juntas y nos conocemos bien mutuamente. En Miami, nuestro primer torneo, ganamos a Errani y Vinci, la mejor pareja de los últimos dos años, y estuvimos realmente cerca de entrar en semifinales. Creo que nos complementamos bastante bien. Veo un balance interesante en personalidad y estilo de juego.

P. En Hobart, a principio de año, gana el segundo torneo tras un parón de seis meses.

R. No me lo creía conforme lo lograba. La lesión me enseñó a valorar de otro modo la preparación. Para nada esperaba ganar tantos partidos seguidos. Al contrario, mi posición era de completa expectativa al abrir el año. Quería probar a ver si podía competir y no ponerme tan nerviosa porque la circunstancia era de tensión. Pero me salió todo redondo. Fui a jugar sin ningún tipo de expectativa, algo que conforme creces como deportista profesional haces con cada vez menos frecuencia, y creo es algo que me ayudó muchísimo. Eso te permite jugar suelta y me fue fenomenal la gira australiana.

P. Esa gira culmina con un partido ante un top5 en la central de un Grand Slam. Buscando los cuartos de final. ¿Qué es necesario para llegar a plantar cara en ese tipo de encuentro?

R. Cuando llegas a partidos ese nivel hay muchas cosas que tener en cuenta, algunos de ellos a los que yo no estoy todavía acostumbrada. El factor psicológico de jugar contra esa jugadora, tener la oportunidad de competir en esa ronda, estar rodeada por miles de personas en esa pista. Sinceramente, es algo que no afrontas todos los días. Partes de la base de que estas en cierto modo fuera de lo normal. Como en una nube. Todo es nuevo para uno. Y este tipo de jugadoras sienten la grandeza de ese día como un partido más. Estas situaciones imagino que se controlan cuando eres capaz de ver cuanto te rodea en ese momento como algo habitual. Y eso creo que se logrará si consigo llegar a esos partidos con frecuencia. Es uno de mis objetivos a medio plazo. Sobre todo tendrá beneficio en la parte psicológica.

P. Florianópolis. Dominaba 6-4 5-2 la final y perdió. No volvió a ganar en dos meses.

R. Fue un golpe durísimo para mí. Porque era una final que tenía casi ganada, lo tenía en las manos. Por cuatro fallos míos ella  (Klara Koukalova) comenzó a jugar bien, el partido dio un giro de 180 grados y se me terminó escapando. Eso me sumió en una ‘depresión’ durante un tiempo. Porque sentía que tenía la final en mi poder, iba a ser el segundo título WTA del año en febrero. Y eso, quieras que no, termina doliendo y dando vueltas dentro de tu cabeza. A los torneos posteriores tratas de ir relativizando, con la mentalidad de que estás jugando bien. Pero resulta que si no juegas tan bien te pones un poco triste. Te puede jugar una mala pasada el ir con expectativas altas después de haber hecho buenos resultados. Pero estoy contenta de que terminase esa gira que no me fue nada bien (Indian Wells, Miami, Monterrey, sin victorias) y me dije ‘empecemos de nuevo’. Estoy tratando de tener la misma mentalidad que cuando empecé la temporada y decirme a mí misma: ‘no es tan importante’.

P. Está 37 del mundo, superando el lugar donde quedó en el momento de la lesión.

R. Eso es muy positivo y lo valoro, porque creo que tengo una gran oportunidad ante mí. El año pasado después de Wimbledon no jugué nada, esos son cinco meses limpios. Ya que no tengo nada que defender, creo que voy muy bien. Mi objetivo es probarme para ver qué ranking puedo conseguir a final de temporada. No me marco un techo, simplemente quiero entrenar e ir a por ello. En este aspecto, creo que durante el verano y otoño tengo una enorme oportunidad para probarme a mí misma y demostrarme dónde puedo estar con 22 años.

P. ¿Le da muchas vueltas por saber dónde puede quedar?

R. Mi mentalidad pasa por ir torneo a torneo. Ya es suficientemente duro enfocarse con claridad en el siguiente partido como para pensar en más allá. Simplemente miro la temporada 2014 como un buen año para medirme a mí misma.

P. Igual le suena el tema: ¿España o Venezuela?

R. Tengo pensado tomar la decisión de aquí a poco tiempo. El año que viene tengo decidido que voy a jugar la Copa Federación. Mi objetivo es tener una decisión clara al final de esta temporada para poder programar mi calendario de 2015 con tranquilidad.

P. Ahora mismo, entrando en mayo, la decisión no está tomada.

R. Ahora mismo no.

Saque y red con Garbiñe Muguruza

Un miedo – rendir por debajo de mi nivel

Un vicio – los helados

Una virtud – soy ganadora

Un defecto – soy impaciente

Un golpe – el servicio

Un torneo – Miami

Una compañera – Lara Arruabarrena o Tita Torró

Un sueño – ganar un Grand Slam

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