Garbiñe Muguruza: “No tengo buen perder”

Rafael Plaza desde la ciudad de París

Las heridas abiertas del martes son sólo cicatrices el jueves por la mañana cuando Garbiñe Muguruza (Caracas, Venezuela; 1993) se marcha de Roland Garros para pasar un día alejada de la competición antes de volver hoy y pelear por una plaza en la final de dobles ante Hsieh y Peng, la primera pareja del mundo. Después de estar a un juego de las semifinales en el segundo grande de la temporada contra Maria Sharapova y perder, la hispanovenezolana de 20 años asimiló el golpe y ganó junto a Carla Suárez un partido delicado que les deja soñando con el título en la catedral de la tierra, donde las lágrimas de tristeza podrían ser de alegría. 

Pregunta. ¿Pudo dormir la noche después de perder con Sharapova?

Respuesta. Sí… me costó porque tenía el gusanillo de los cuatros puntos que me separaron de mi primera semifinal de Grand Slam, pero pude dormir tranquila.

P. Estuvo 6-1 y 5-4, ¿qué le faltó?

R. Cometer algún error por querer ir demasiado deprisa en algunos momentos, de tantas ganas que tenía. No paré el tiempo, no tuve la cabeza fría en esos momentos de tensión en el partido.

P. ¿Experiencia?

R. ¿Cuántas semifinales de Grand Slam lleva Sharapova? Claro, es que si te enfrentas con una jugadora que lleva tantas y ya sabe lo que es eso siempre estás en desventaja. Pero no hubo tanta desventaja.

P. “La he felicitado porque lo ha dado todo al nivel al que está tenístico y mental. Pero no le ha hecho mucha gracia. No lo ha aceptado de muy buen grado. Y esa falta de humildad a la hora de no aceptarlo es lo que hace que pueda ser muy grande. Hay que saber cuando se han hecho las cosas mal también, para mejorarlas. Entonces una parte es muy buena, la de ambición, y otra no. Lo ideal sería ‘bien, he pinchado de cabeza, pero me jode un huevo haber perdido’. Y no es ‘me jode un huevo haber perdido y no he pinchado de cabeza”. Se lo dijo su entrenador nada más acabar el partido.

R. No soy una persona que tenga un buen perder porque me fastidia muchísimo. En algunos momentos hay que reconocer que me puede el hecho de enfadarme y no ver otra cosa que… [lanza un gruñido]. Y tengo que mejorarlo. La humildad en esos momentos es necesaria.

“Me puede el hecho de enfadarme en algunos momentos, tengo que mejorarlo”

P. Usted es una jugadora de rompe y rasga. ¿Tiene un plan alternativo para cuando eso no funciona?

R. Al fin y al cabo, cuando ves que no vas a ganar por esa vía tienes que buscar otras formas que también se entrenan. Cuando tienes un patrón de juego y juegas así es porque es lo que mejor haces. Salirte de ahí es buscar una alternativa porque ves que es imposible ganar, pero era muy difícil cambiar ese patrón con Sharapova.

P. ¿Cómo se acepta en la cabeza ese juego de acoso y derribo?

R. Mentalmente es difícil decir: ‘Me voy a arriesgar, me voy a subir encima de la línea y voy a jugar a cinco tiros. Y si fallo 27 golpes por tres metros de largo es parte de mi juego’. Superar eso es muy complicado porque cuando juegas muy agresiva tomas muchos riesgos… no es fácil entrar a la pista y aunque falles 27 bolas seguir haciéndolo porque es lo que mejor haces.

P. ¿Es igual de valiente fuera de la pista?

R. Sí.

P. El día después de perder con Sharapova volvió a la pista con Carla y ganaron en cuartos de final de dobles. Ambas habían pasado un momento complicado tras perder dos partidos muy duros. ¿Qué hicieron para salir adelante?

R. Fue difícil ese día. Nos sentamos con Carla y las dos estábamos afectadas después de dos partidos terribles, pero dijimos que no nos íbamos de Roland Garros sin morir en la pista. Y fue duro cambiar la mentalidad, pero estábamos en cuartos de final, nunca habíamos llegado tan lejos en un Gran Slam. Daba igual que hubiésemos perdido en individual porque estamos muy comprometidas con el dobles. Y fuimos a saco.

P. Es el tercer torneo que juegan juntas.

R. Y no nos esperábamos para nada haber conseguido tan buenos resultados en tres torneos. Siempre nos habían dicho que juntas podríamos jugar bien y ha ido todo muy rápido.

“Carla y yo dijimos que no nos íbamos de París sin morir en la pista”

P. ¿Qué tiene Carla que no tenga Garbiñe?

R. Más tranquilidad y más regularidad. Algunos años más, no es tan… [hace el gesto de un coche mientras silba] como puedo ser yo en algunos momentos.

P. ¿Y al revés?

R. Más nervio en esos momentos. Más mala hostia… Eso es lo que nos diferencia.

P. Hablando del carácter, aguantó sin inmutarse los gritos de Serena cuando se le escapaba el partido.

R. Entre muy mentalizada al partido de Serena. Llevo toda mi vida viéndola. He visto mil vídeos de ellas en todos lados. Sabía lo que me iba a hacer y lo que no. Sabía que un momento clave se pondría a gritaría un ‘C’mon! Iba muy mentalizada. Lo superé convenciéndome de que la situación no iba a poder conmigo.

P. Esa victoria le descubrió un mundo nuevo: halagos, expectativas, poder mediático…

R. Me lo tomo bien. Simplemente, intento no mirar internet. Cuando estoy en los torneos no hago nada, intento evadirme de todo un poco.

P. No es posible hacer eso hoy en día.

R. Lo miro, pero muy poco. Si veo que sale algo lo quito rápidamente. Cuando acabe seguro que me pongo internet, veo un poco más y me informo de lo que ha pasado en esas dos semanas que he estado un poco desconectada.

P. Entonces, lo ha mirado ya.

R. Sí, he mirando noticias que han ido saliendo y todo es positivo. No hay nada que me sorprenda.

P. ¿Y no le sorprende haber llegado más lejos aquí, en tierra batida, que otro grande? Sus condiciones se adaptan como un guante a pistas más rápidas.

R. No, tampoco me sorprende. Parto con una ventaja por haber entrenado toda mi vida en tierra batida contra gene que no ha tenido la oportunidad de criarse en esa superficie. Yo parto con un poco más de experiencia.

“Cuando me voy a dormir quiero ser la número uno del mundo”

P. Habla de jugadoras criadas en distintas superficies, ¿hacia dónde va el tenis femenino?

R. Las jugadoras son otras ahora. Antes se jugaba más lento, era otro ritmo. Hoy en día todo ha evolucionado hacia los palos. Las chicas son más fuertes y más altas.

P. La operación de 2013 le apartó de la competición en julio. Ahora tiene una buena ocasión formidable de impulsarse: primero la hierba y después el cemento de Estados Unidos.

R. Tengo una oportunidad buenísima porque no defiendo nada en los próximos seis meses. Me gustaría aprovecharla de verdad y ver hasta dónde puedo llegar.

P. ¿Cuál es su techo?

R. ¿Mi techo? Me lo pondré con el paso de estos años. Realmente no sé cuál es. Yo quiero ser la mejor posible. Cuando me voy a dormir quiero ser la número uno del mundo, pero eso no lo voy a poder comprobar hasta dentro de unos años.

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