Una bomba entre lentejas y lacasitos

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

La conversación tiene lugar cuando Garbiñe Muguruza (Caracas, Venezuela; 1993) ya afronta los últimos metros de la carrera que en los seis últimos meses le ha llevado a recuperarse de una operación de tobillo que cortó su temporada tras Wimbledon. La joven volverá a competir en la gira australiana buscando la preparación adecuada antes del primer Grand Slam de la temporada para seguir escalando y llegar a ocupar un puesto entre las mejores. Sus expectativas de futuro, tan grandes como su envergadura (1,82,m), no ocultan que sigue siendo una niña de 20 años esculpida a la fuerza en aeropuertos y torneos, un mundo lleno de necesidades.

Su padre emigró a Venezuela por motivos de trabajo y encontró allí a su madre. ¿Le habla sobre eso?

¡Fue una aventura que hizo! Se fue a Venezuela y acabó triunfando allí. Es alucinante porque fue una auténtica aventura.

“Lo más importante es que ella sea feliz haciendo lo que hace”, dice él de usted.

Soy feliz. Me encanta este deporte. Llevo desde los tres años entrenando. ¿Qué más le puedo decir? Es lo que más me gusta hacer. Estoy acostumbrada a hacerlo desde siempre y estoy súper feliz con ello.

¿Merece la pena el peaje?

Sí, me compensa el sacrificio. Tienes la sensación de estar consiguiendo el objetivo final, que es triunfar y tener éxito. Todo esfuerzo vale la pena.

Pero habrá algo que le haya costado dejar atrás.

Tener a mi familia en la otra parte del mundo. Y echarle mucho tiempo, mucha dedicación. Hacer vida tenística, en conclusión. Tener poca relación social y dedicarme por completo al tenis. Eso me ha hecho perderme muchas cosas.

¿Qué admira de su padre?

Va a muerte cuando está convencido de algo. Es muy cabezota. Todo lo que se propone lo hace hasta que lo consigue o fracasa.

“Estoy convencido de que hará cosas más grandes de las que ha hecho hasta ahora”, comentó también…

Pues mire… (risas)

¿Y de su madre?

La paciencia que tiene, porque para soportarme a mí y a mis hermanos… ¡Madre mía! No, ahora en serio. Sobre todo, el esfuerzo que hace. Tener a sus hijos en la otra parte del mundo y estar conmigo en Barcelona. Es mucho sacrificio para ella estar siempre conmigo.

“Ya en Barcelona y por una larga temporada”, escribía el 29 de junio de este año. ¿Qué ha hecho todo este tiempo?

Básicamente, recuperarme y ponerme otra vez a tono. No he parado de hacer cosas aunque no haya jugado nada.

Osteocondritis de astrágalo en el tobillo derecho, su diagnóstico. ¿Suena peor de lo que duele?

No duele. Aunque parezca raro, no me dolía demasiado. Me he operado más por precaución porque en el futuro quizás me podía molestar, pero realmente yo no sentía mucho dolor. La recuperación también ha sido bastante suave. Ha ido todo muy bien.

¿Intentó evitar el quirófano?

Es que no había forma de prevenirlo sin pasar por el quirófano porque ya estaba bastante desgastado. La única opción era operarme…

¿Ha pensado en algún momento que podría no ser la de siempre cuando vuelva al circuito?

Claro que ha pasado ese pensamiento por mi cabeza. Es que es mucho tiempo [piensa]… es casi medio año sin competir. Lo afrontas con un poco de nervios, pero no creo que haya una gran diferencia de aquí a seis meses. Sí que tienes un poco de dudas al principio, pero mientras más vas jugando, más rápido se van borrando.

¿Lo más duro de la recuperación?

Lo más duro es tener que parar. De cabeza es muy duro no poder competir y estar frustrada recuperándote de una lesión. Es lo que peor he llevado.

Ha entrenado sentada en una silla durante ese tiempo…

Fue bastante raro (risas). No podía apoyar el pie y tenía que hacer todo lo que pudiese sentada. Es lo más raro que he hecho en la recuperación.

¿Cuál es su mayor duda ahora?

¿La duda más grande? No estar a la misma altura que estaba antes. No estar en forma y no verme al nivel necesario es lo que más miedo me da.

Usted tiene planta de tenista moderna: alta, con brazos largos, palancas… ¿receta para triunfar en el circuito actual?

Tengo las condiciones necesarias para jugar con ese estilo. Digamos que es el juego del futuro, el patrón a seguir. Mi cuerpo se asemeja bastante, así que tengo facilidad.

A diferencia de otras españolas, es agresiva, va a buscar la bola y juega a dos o tres tiros.

Y me cuesta bastante. Quiera o no, llevo mucho tiempo en España y la mentalidad de aquí de luchar, sufrir y pasar muchas bolas… me cuesta todavía el hecho de acostumbrarme a jugar a porcentajes. Es difícil porque cuando fallo, me enfado. Es complicado llevarlo, pero creo que es uno de los mejores cambios que he hecho del año pasado a este y poco a poco voy asimilando más los fallos que puedo hacer. Fallo, pero luego siento que gano más puntos por cometer ese error. Saco algo positivo de todo.

¿Fallar es el único camino para evolucionar?

Claro. Es que si no fallas… Es como una especie de toma de contacto. Primero lo haces, no te sale y necesitas fallar para que la próxima vez sí te salga.

Hábleme de esa agresividad que despliega sobre la pista. ¿La trabaja mentalmente?

En todo. Desde los entrenamientos a los calentamientos. Siempre lo hago de esta forma, pero es difícil porque cuando fallas te enfadas y tienes que intentar llevarlo por dentro…

“Es una bomba”, comentaba Xabier Budó en Valencia en referencia a su potencial.

Es una persona a la que veo mucho por Barcelona. Me halaga. Me gusta mucho que la gente piense que tengo un gran potencial, pero queda mucho por trabajar.

¿Cómo se compite siendo tan joven con unas expectativas tan grandes? Escuchando que va a ser muy buena en el futuro.

Sinceramente, es bastante malo que te digan tantas veces eso. Lo llevo mejor, pero al principio tenía un poco de presión. A veces, no entiendes por qué te salen las cosas cuando tanta gente te dice que lo puedes hacer bien. Con el tiempo, te vas dando cuenta que hasta que no se demuestre realmente eso no vale nada. Lo dicen de muchas personas y es algo que tienes que tomarte de buena forma y llevarlo lo mejor posible.

¿La clave del éxito está en saber gestionar eso?

Es importante. Sobre todo, que no te entre la presión ni tener que sentir la obligación de ganar. En ese aspecto, intentar ser lo más humilde posible. Es difícil, pero importante.

“Si el objetivo no es ser top10, apaga y vámonos”, dijo antes de la lesión. ¿Lo mantiene?

Sí, lo sigo manteniendo. Tienes que tener un objetivo lo más alto posible, es como una especie de reto.

¿Puede crecer más su tenis o su mentalidad?

A la par. Me queda mucho por mejorar en ambas partes. Quizás, más mentalmente…

Un ejemplo de cabeza. ¿Qué hace para digerir que su primera victoria en Grand Slam llega tras ganar 14-12 en el tercer set a Rybarikova en Australia?

Cada vez que lo pienso me vuelvo a poner nerviosa. Era la primera vez que podía superar una ronda en Grand Slam. Yo estaba pensando que si la derrotaba, ganaba mi primer partido en un grande. Tenía un nerviosismo que apenas me dejaba jugar, pero es que ella [Rybarikova] también estaba muy nerviosa, así que estábamos igualadas. Gané el partido y a los dos días me tocaba Serena Williams. También pensaba: ‘¡Madre mía, aunque gane me toca Serena!’. Lo gestioné más o menos…

Usted tiene un buen número de victorias ante las mejores. No se arruga ante las grandes.

Bueno… logro sacar mi mejor tenis cuando juego contra las mejores. Me motivo mucho cuando juego contra una top. Me encanta jugar en las pistas centrales y contra gente buena. Eso es una ventaja.

¿A qué rival le tiene más respeto?

Tengo mucho respeto a las hermanas Williams. Las veía desde pequeña cuando encendía la televisión. Llevan tanto tiempo ahí arriba que casi forman parte de mis ídolos. Y son las que más respeto me dan.

“Las jugadoras están dispuestas, deseosas y capaces de jugar a cinco sets”, dijo Stacey Allister, presidenta de la WTA hace meses.

No sé de dónde ha salido esa idea de que las jugadoras podemos jugar a cinco sets. ¡Me he quedado loca cuando lo he visto! Hasta hace poco, nunca lo había oído y no podía creer que fuese verdad que piensen en jugar a cinco sets. Los chicos acaban muertos y destrozados de tantos partidos seguidos con ese formato. Las chicas no estamos preparadas en absoluto para jugar partidos a cinco mangas.

¿Considera justo el reparto de premios entre hombres y mujeres?

Si hablamos en tema de sets, obviamente no puedo decir que esté igualado. Si hay que mirar por las chicas, decimos que sí, pero realmente los chicos sufren mucho más porque juegan partidos más largos. Y tienen parte de razón.

“Es una enferma de la moda y de la revistas fashion”, cuenta alguien que comparte vestuario con usted.

(risas) ¡Dios! Sí, es verdad. Lo confieso.

¿Las lentejas son su plato preferido?

Es uno de los platos que más me gustan, sí.

¿Y las chucherías?

¡Me encantan los lacasitos!

¿Respeta la dieta estrictamente o se permite algunos caprichos?

No, no. Soy una obsesa de la dieta. Todo lo tengo apuntado y lo llevo bajo control. Es muy importante estar en el peso adecuado.

¿Escucha música antes de salir a pista?

Sí, a todo trapo.

¿Qué tipo?

 David Guetta, Rihanna… música que me motive.

Hay muchas jugadoras que alimentan la faceta publicitaria fuera de la pista. Sharapova por ejemplo. ¿Qué le parece?

Me parece genial. Si lo sabe compaginar y aparecen esas oportunidades publicitarias, que lo aproveche y lo disfrute. Es una recompensa por haber conseguido todo esto gracias al tenis. Son cosas positivas, si las sabes llevar, claro.

¿Le gustaría que se fijasen las marcas en usted como icono publicitario?

¡Ojalá se fijen!

¿Es cierto que le gusta verse en televisión para ver las caras que pone durante un partido?

Sí (risas). Me suelo ver porque a veces suelo poner caras en la pista y puedo demostrar momentos de debilidad. Intento mejorar ese lenguaje no verbal porque hago muchos gestos y me quejo demasiado en los momentos importantes. Y la rivales, por el rabillo del ojo, siempre están atentas a todo lo que pasa.

Le nombro a las cinco primeras jugadoras del ránking. Dígame una palabra para definirlas.  Empezamos por Serena Williams.

Fuerza.

Victoria Azarenka.

Constancia.

Na Li.

¡Uf!… más constancia todavía, es como una muralla.

Maria Sharapova.

Mucho trabajo.

Agnieszka Radwanska

Talento.

Repasamos ahora algunos momentos de su carrera. Empezamos en 2009. Título en Vinaros.

Muy contenta por ser uno de los primeros títulos que ganaba en el circuito ITF.

2012. Irrupción en Miami.

Alucinante. No me podía creer lo que había conseguido.

¿Qué tiene Estados Unidos? Lleva dos temporadas logrando buenos resultados allí.

Mire, es algo que todo el mundo me pregunta y no lo sé. Será el ambiente que hay allí. Siempre me ha gustado Estados Unidos, desde pequeña, pero supongo que el país se adapta a mí (risas). Es algo muy raro.

2013. Partido contra Serena en la Rod Laver Arena.

Estaba muy emocionada, pero asustada por jugar con ella en una pista grande. Yo no estaba acostumbrada a eso. Fue frustrante ver que haces todo lo que puedes y no queda plasmado en el marcador, porque perdí fácil (risas).

Estreno en el cuadro final de Roland Garros, también este año.

Muy contenta. Había estado de júnior, pero no como profesional. Debutar en un Grand Slam es bonito siempre.

Pisar la hierba de la pista central de Wimbledon en su última victoria antes de pasar por el quirófano.

¡Toda una sorpresa! No estaba programada ahí, iba a jugar en la pista 17 o algo así, y en el último momento me cambiaron a la central y me dio un vuelvo el corazón. No me lo podía creer. Aunque puedo decir que he ganado un partido en la pista central de Wimbledon.

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