El periscopio de Álex Corretja

Javier Méndez desde la ciudad de Barcelona

Este domingo Rafa Nadal persigue un imposible: desbloquear el único Masters 1000 ausente en el palmarés del tenis español. Después de cuatro finales perdidas, se ha dado una nueva oportunidad en Miami. Pero, ¿por qué históricamente se ha atragantado este título a La Armada? Álex Corretja (Barcelona, España; 1974), uno de los aspirantes que antes que el manacorense también lo intentó, se sienta con TENNISTOPIC para conversar largo y tendido sobre esta edición en Cayo Vizcaíno. ¿Por qué Nadal y Federer vuelven a estar presentes en la lucha por los títulos? ¿Por qué siempre confió en Murray como futuro número uno? Claro y conciso, el catalán da respuesta a todas estas preguntas.

Pregunta. Miami ha sido un imposible para el tenis español. Al menos, hasta esta temporada.

Respuesta. Hay una paradoja: parece que si la pista es más rápida es más difícil para el tenis español. Y para mí no es cuestión de velocidad, todo depende de si la pelota bota más o menos. Si no salta mucho y se queda por abajo, históricamente no hemos sido jugadores que hagamos tanto daño.

P. De Indian Wells a Miami parece que existe un mundo.

R. Es que en Indian Wells la bola bota muchísimo. En 2000 gané el torneo, haciendo mucho daño con mi juego, pero luego en Miami todo cambia. Es un lugar muy húmedo, con bola más pesada y donde hace mucho viento. Con esas condiciones tengo la sensación de que los españoles no hacemos tanto daño. ¿Por qué cree que en Copa Davis siempre buscamos una bola que fuese muy viva? Había que hacer daño.

P. ¿Es una cuestión de peso de bola?

R. Pongo un ejemplo: si juegas contra Marat Safin en Málaga y la pista está húmeda porque ha llovido, o la bola hace algo o él tiene una fuerza bruta que tú no tienes y una potencia superior a nosotros. En Miami pasa algo similar. Entre el viento y una bola más pesada, más húmeda, el tenis español no hace tanto daño. Y a los hechos me remito.

P. Nadal tendrá una nueva oportunidad para romper el maleficio. Y ya van cinco.

R. Rafa es… Rafa Nadal. Estás hablando de alguien único. Pero a los demás que han sido muy buenos también les ha costado mucho jugar en Miami.

P. ¿Qué ha cambiado para que vuelva a estar en la pelea por los títulos?

R. En el momento en el que tiene un bajón más físico y no puede llegar tan bien a la pelota, hace menos daño. Su golpe no es tan profundo, no se puede invertir tanto con la derecha, con el revés juega más corto… todo eso hacía que los rivales jugaran más cómodos contra él. Cuando para y se toma sus cinco o seis semanas para poder trabajar otra vez, ya llega bien apoyado a la pelota y puede imprimir potencia a sus golpes. ¿Cuánta gente es capaz de aguantarle el ritmo a Rafa? El otro día Kohlschreiber le gana 0-6, pero no le aguanta. Y a cinco sets, aún menos. Si Rafa está bien físicamente es un portento y ganarle es un calvario. No tienes tantas armas.

P. Ahora ese bajón físico lo están padeciendo Djokovic o Murray, ausentes en Miami.

R. Djokovic y Murray acabaron el año peleando como titanes, matándose hasta el último día, hasta la última pelota a ver quién era el número uno y los dos lo han acusado al principio de esta temporada. Lo del año pasado fue estratosférico.

P. Esto también concede más mérito a lo que hicieron Nadal y Federer entre 2005-2010.

R. Para mí eran superiores a los demás, y Djokovic y Murray han sido mejores.

P. ¿En qué sentido?

R. Mejores que sus oponentes. Han sido más completos. En el caso de Novak, es durísimo de ganar, un jugador espectacular, muy complicado encontrarle huecos en su juego. Hay muy pocos rivales que le puedan ganar. Y Andy, cuando encontró estabilidad y consistencia, con esa variedad que también tiene, consiguió una mentalidad muy ganadora y llegó al No. 1. Pero Federer y Nadal eran algo más natural. Ese era su hábitat.

P. Da la sensación que la distancia del mejor Djokovic con el resto fue superior a la de Federer, que siempre estuvo perseguido por Nadal como amenaza real para arrebatarle el número uno.

R. Lo que hizo Djokovic no es normal. Para mí lo que le está afectando a Djokovic a día de hoy es todo el esfuerzo acumulado de los últimos años. Ganaba en tierra, en dura, en hierba y en indoor. Eso es una locura. Ganar Roland Garros fue la culminación de decir: “Ya lo he ganado todo”.

P. ¿Se atrevería a pronosticar un ganador en Miami?

R. Yo ya no pronostico nada. ¿Quién sabe quién va a ganar? Favorito es quien lo demuestra en la pista y el que mejor juega ese día. El tenis está tan igualado ahora que nadie puede decir que es una sorpresa que pierda alguien. Se trata de momentos. Ahora vemos que Federer está muy entonado y al jugar contra Bautista piensas que las posibilidades de que gane Roger son más altas. Además, miras el cara a cara y ves que no le ha ganado nunca antes. Vale. Pero si gana Bautista, ¿por qué te tienes que sorprender?

P. “Si Bautista gana a Federer no me sorprendería”.

R. Si lo dices así, la gente diría: ¡Este tío qué dice! Pero si lo miras con perspectiva… Por ejemplo, antes de las Finales ATP (Copa de Maestros) me preguntaron por las posibilidades de Thiem o Monfils de ganar en Londres y dije: “Para mí, muy pocas”. Pero si lo ganan, ¿por qué me tengo que sorprender? Es complejo. No sólo los que ya no jugamos al tenis, si vamos hoy a Miami y hacemos esa pregunta a los jugadores tampoco sabrían responder.

P. Eliminemos, pues, la palabra “sorpresa”.

R. Es que, ¿cuánta gente creía que Rafa iba a perder el primer set con Kohlschreiber por 0-6? Reacciona Rafa porque es Rafa Nadal. Cualquier otro humano, después de un 0-6 pasándote por encima, se hunde y acaba 0-6, 2-6. Acaba pensando que no encuentra la manera, que el rival está agresivo, no tiene sensaciones… Pero Rafa aguantó, porque sabía que podía darle la vuelta.

P. Y es precisamente eso lo que distingue a Nadal.

R. Otros hubiesen pensado: “¡Va hombre, a este tío le ha salido el partido de su vida! ¡No se lo cree ni él!”. Esos comentarios son de tenista mediocre. Una de mis luchas más grandes es que los jugadores acepten las condiciones que se presentan cada día y el que mejor se adapta a esas condiciones es el que más gana. Más allá de que los estados de forma, también influyen. Obviamente ganar a Federer hoy no es lo mismo que hace un año. Ahora viene entonado, en carrera, ¿cómo lo frenas?

P. Hablando de Federer, este sí que no sorprende…

R. La liberación que ha sentido Federer después de ganar Australia es tan grande que ahora se puede esperar cualquier cosa ya. Venía con la ilusión y, no sé si lo habrá dicho, pero probablemente con la obsesión de ganar otro Grand Slam y justamente al torneo que llegaba con más meses sin competir, más relajado de sensaciones, es cuando ha fluido todo su juego. El nivel de tenis es tan estratosférico que suelto, como jugó en los años donde lo ganó todo, es muy difícil de parar.

P. De este Federer, ¿qué le impresiona?

R. Su movilidad. La chispa y la intensidad que tiene en sus movimientos: rapidez, anticipación, lectura de jugadas… Todo esto lo había cedido un poco y lo ha recuperado. Está mucho más suelto. La mejora en su revés es indudable, pero para mí es consecuencia de estar mejor posicionado, porque toca la pelota mucho más adelante, no deja que suba donde más le duele y cuando saca sus dos primeros pasos son eléctricos. Sabe jugar en la sexta marcha y gestionar muy bien.

P. Esa frescura de piernas llega con 35 años.

R. No ha tenido desgaste como los demás durante toda su carrera. Cuando él ganaba 6-2, 6-2 lo hacía en una hora y cinco minutos, el tenis español en un partido con el mismo resultado igual, por su estilo de juego, requiere una hora y cincuenta. Son formas de jugar y todas son buenas, pero llevan distintos niveles de desgaste. Cuando un jugador como Federer, casi con 36 años, es capaz de jugar así es porque tiene una naturalidad que está fuera de lo común.

P. ¿Diría que el cambio de raqueta tiene algo que ver?

R. Estoy convencido de que en un momento dado ese plus le ha ayudado. Seguro. Pero esta raqueta es muy probable que la probase hace unos años y no llegara. Todo tiene que conjugar para que todo sea perfecto. No obstante, Federer tiene una forma de jugar tan sutil que todo le fluye muy fácil.

P. Otro que consiguió un objetivo que perseguía desde hace mucho fue Murray, No. 1 al final de la pasada temporada, algo que usted pronosticó casi una década antes.

R. Creía que podía ser número uno, porque habiendo trabajado con él y viendo lo que era capaz, estaba convencido de que cuando encontrara la estabilidad y la consistencia en pista iba a ser un jugador muy difícil de ganar. Por otra parte, era importante que en tierra sumara 3.000 ó 4.000 puntos, no 500. Su juego podía ser muy completo en todas las superficies y un jugador que en los veinte torneos que entra tiene posibilidades de ganarlos, es una ventaja muy grande. Eso solo lo tienen Rafa, Federer, Djokovic y él. Y si me apuras Wawrinka también ahora.

P. Para terminar, ahora sí me permitirá que con Wawrinka emplee el término “sorpresa”…

R. Lo de Wawrinka sí que me sorprende. Me impresiona que haya sido capaz de ganar tres finales de Grand Slam y ganarlas. Creo que si bien en Australia se la encontró un poco y le ayudaron las circunstancias, las demás las ha merecido.

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