Descender en Sao Paulo: Carlos Moyà

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

El descenso en Sao Paulo frente a Brasil fue el punto y final de Carlos Moyà (Palma de Mallorca, España; 1976) como capitán del equipo español de Copa Davis. Después de perder la primera ronda ante Alemania y verse obligado a afrontar una eliminatoria por la permanencia en territorio hostil, el mallorquín viajó hasta Nueva York para tratar de formar un equipo de garantías. Allí se encontró con una retahíla de renuncias que le llevaron a capitanear a un grupo inexperto (sin victorias individuales en la competición, con un debutante y una pareja de dobles inédita) que no pudo evitar perder la categoría por primera vez desde 1995. Ahora, tras anunciar su marcha, Moyá reflexiona en esta conversación con TENNISTOPIC sobre su etapa en el banquillo de la selección y analiza los problemas de la competición que persiguió con deseo cuando era jugador.

¿Habría cambiado la decisión si la pelota de Andújar hubiese entrado, quizás variando el rumbo de la eliminatoria?

No. Es una decisión que tenía tomada desde el Abierto de los Estados Unidos y bastante meditada. Solo me faltaba consultarla con mi familia. Esa fue mi decisión. Es un tema sobre todo familiar y, luego, me he dado cuenta que los objetivos no son comunes. Al final, pones en una balanza los pros y los contras y me ha salido que no puedo seguir.

¿Lo ha pensado mucho?

No es fácil porque me encantaba lo que es la pura semana de competición. Lo que viví en Alemania y luego en Brasil me ha encantado. El trabajo no es solo eso, había otras cosas y creo que el hecho de la familia, tener tres hijos… Me ofrecen dos años y quiero solo uno, para ver qué tal llevamos la distancia. También para saber qué tal estaba la Copa Davis respecto a los jugadores. No quería el segundo año, porque si todo iba bien ya habría tiempo de firmar. No quería ser una losa ni una carga para nadie. La decisión no es fácil y no se toma de un día para otro.

¿Le preocupa que le llamen cobarde por abandonar el barco cuando se hunde?

No me preocupa. Entiendo que pueda haber gente que piense eso, lo acepto y lo encajo. Pero la situación es otra.

¿Cree que ha sido un mal capitán de Copa Davis?

Si nos guiamos por los resultados, obviamente el objetivo no era este, ni mucho menos. Si lo hacemos por la manera de actuar, creo que sería más fácil preguntar a los jugadores. Un capitán siempre intenta hacer las cosas bien, cree que hace las cosas bien y cree que se lleva bien con los jugadores. La mejor manera es preguntándoselo a los jugadores. Particularmente, creo que la convivencia ha sido buena y habré tenido decisiones correctas y otras que no, pero he intentado siempre ser honesto con ellos. Ayudarles en todo lo que he podido.

Decía que había pasado unas semanas difíciles en Nueva York. ¿Con qué pensamiento va a Sao Paulo?

Sinceramente, en cuanto a resultado pienso que es un equipo capacitado para ganar. Es verdad que vamos un poco más al límite y nada puede fallar. Luego, pasa lo de Marcel Granollers [baja por lesión] cuando estamos allí y es otro inconveniente más. Pasaron muchas cosas, pero fui con optimismo, intenté transmitirles a los jugadores que éramos mejor equipo que ellos, que fuéramos e intentáramos disfrutar, que la presión no era para ellos, si no que en caso de derrota la culpa sería mía. Que disfrutaran, que vivieran cosas que no habían vivido nunca, como de hecho así fue, pero es verdad que la semana previa a Sao Paulo fue un poco calvario para mí.

En Alemania la eliminatoria se escapó por un par de puntos. Luego, la lesión de Nadal que le impide ir a Sao Paulo, la bola de partido que salva Bellucci en ante Andújar. ¿Mala suerte?

No creo que mucho en la suerte, pero ha habido factores que no nos han favorecido. En la última eliminatoria, primero empezando por lo de Rafa. Si él va, creo que la disponibilidad de los demás es mucho mayor, ya que ven que el responsable del equipo va a ser él y cuentan con sus dos puntos. Eso trastoca todo los planes. Puramente en la competición, esa bola es decisiva. Y de ponernos 2-0 arriba, cambia la inercia de la eliminatoria. Bellucci empieza a jugar mejor y se convierte en un jugador imparable.

¿Ha hablado con Nadal de la renuncia?

No. Me ha llamado esta mañana, pero no pude coger el teléfono. Luego, estaba entrenando. Hablaremos después.

¿Los jugadores valoran esta competición?

En general, es una competición que se valora mucho menos que en el pasado. Me he cansado de decir que no culpo a los jugadores, si son dos los que no van pueden estar equivocados, pero siendo ocho, nueve o diez es que el problema es el sistema de competición. Se necesita arreglar eso urgente, ya que los jugadores no necesitan a la Copa Davis, pero esta si los necesita. Si quieren ser una competición de prestigio, van a tener que dialogar con ellos.

¿Por qué no les interesa representar a España?

Son jugadores que lo han dado todo por el país. Es la mejor generación de la historia, han ganado muchas Davis en el pasado, se van haciendo mayores y las prioridades están en su calendario, en su carrera individual. Entiendo perfectamente lo que me han dicho y no hay ningún problema.

¿Ha cambiado el interés por la competición respecto a su época?

Ha cambiado bastante. Igual si fuera jugador ahora, me pasaría lo mismo que a ellos. Antes si no ibas a una Copa Davis, podías estar lesionado o alguna vez podías decir que no. Yo, después de ganarla, dije que no volvería a jugar y me retiré definitivamente de la competición. Cada caso es distinto, pero hoy en día es más fácil decir que no. La gente tiene más asumido que la competición no es lo que no era antes. En mi época si decías que no, se montaba una buena y ahora parece que la gente va entendiendo un poco que los tiempos han cambiado, que la carrera de un tenista es la ATP y que la Copa Davis es una competición que ha ido a menos.

¿Imaginaba una situación como la de Brasil cuando aceptó el cargo con renuncia de siete tenistas?

No, pero es que han sido más de siete. Los disponibles han sido en un inicio Bautista y Marcel Granollers. Luego, Andújar creo que no está disponible por la lesión que tiene, pero luego se hace las pruebas y parece que lo está, lo cual valoro muchísimo. Me hablan de siete no disponibles y son más. Es un problema del sistema de competición y quizás fue un fallo de apreciación mía de lo que era la Copa Davis, cuando entro. De hecho firmo un año, cuando me ofrecen dos, para ver un poco la situación, cómo lo va a llevar la familia y cómo lo voy a llevar yo y eso es un punto que ha pesado muchísimo. Veo que es una competición no prioritaria para los jugadores, te das cuenta que no compensa el esfuerzo que he estado haciendo.

¿Habría cambiado algo si en lugar de ser dialogante hubiese sido más dictatorial?

Siempre he pensado más en el diálogo, en el entendimiento, en el acercamiento hacia un punto de encuentro que no he conseguido. Soy de esta manera y cuando se me ofrece la oportunidad de ser capitán ya me conocen. Saben que yo no voy a convocar a nadie que no quiera estar. De hecho, yo creo que quien no quiera estar, no tiene que estar. A mi manera, he metido bastante presión, quizás menos del baremo que pueda establecer otra persona, pero he creído mucho más en el querer hacer las cosas porque uno quiere, que no en poner entre la espada y la pared.

¿El jugador de tenis es egoísta por naturaleza? 

No es egoísta. Al final es una situación, el sistema está hecho así, el tenista vive de la ATP, de su ránking… Es un deporte distinto al fútbol o al baloncesto. No se pueden comparar. Es injusto que se tache al jugador de egoísta. En parte mira por sus intereses, evidentemente. Son jugadores que cada vez son mayores y quieren salvar energía e intentar no lesionarse jugando las competiciones que ellos quieren ganar o aspirar a lo máximo.

El objetivo estaba claro desde su llegada: ganar la Copa Davis. ¿Cuántos jugadores cree que han tenido ese objetivo compartido?

Difícil decirlo. Para ese objetivo era clave ganar la primera eliminatoria y si se hubiese ganado, pienso que hubiese tenido a todos los jugadores disponibles. No sé hasta qué punto era una competición prioritaria para los jugadores. Entiendo que no mucho. No es ninguna crítica, si no falta de apreciación mía, al valorar más la Copa Davis de lo que creía que lo valoraban los jugadores.

¿Tanto cambia jugar una eliminatoria en casa o fuera? Repasando las convocatorias, hay un cambio de implicación total. 

Si miras los resultados, te das cuenta que desde 2011 España no gana una eliminatoria fuera de casa. Jugar fuera de casa conlleva que después del Abierto de los Estados Unidos, en lugar de volver a casa, tras cinco o seis semanas fuera, debes estar diez días más, en un ambiente hostil. Todo eso afecta. El jugador pasa más de medio año fuera de casa y valora el poco tiempo que tiene. También hay una gira dentro de poco en Asia, con lo cual la preparación es peor que la que tendrán jugadores que no van a la Davis. Incluso puede que haya alguno que se borre por molestia de esa gira. Eso pesa y es un sacrificio. Por eso valoro muchísimo a los que han venido, a los que me han apoyado y a los que no, ningún rencor. En absoluto.

Hay muchos tenistas que piden desde hace tiempo modificaciones en la competición, pero la ITF parece que no tiene la intención de realizarlas. ¿Cuál es la solución?

La mejor solución es hablar con los jugadores y llegar a un punto de encuentro. La Davis necesita a los mejores jugadores, este año en cierta parte les ha quedado una final muy buena. Pero Djokovic no la llegó a jugar, sacrificios como el de Cilic cada vez creo que habrá menos… Al final, los Grand Slam tienen tanto prestigio porque los juegan los mejores del mundo. Vamos a ver qué va a pasar con la Copa Davis.

¿Se ha sentido apoyado por la federación?

Sí, ningún problema. Agradezco tanto el apoyo, como la confianza que han depositado en mí. Me sabe mal no haberles devuelto esa confianza en resultados, sí en dedicación, esperanza y ánimos en que fuera todo bien, pero a veces las cosas no salen como uno quiere.

¿Es normal que mientras España se juega el punto de dobles de una eliminatoria por la permanencia se está disputando la Copa del Rey en Huelva con dos jugadores que podrían ser alineados? ¿No había más fechas de verdad para esa exhibición?

Entiendo que se pone esa fecha pensando que los que van a jugarla no van a estar en la Copa Davis. También te hace ver lo que es la Copa Davis para los jugadores, hace años era impensable no estar disponible para una Copa Davis y estar jugando una exhibición, que en este caso es una Copa del Rey, que es prestigiosa y esta edición justo era un homenaje a Pepe García Requena, persona muy valorada por los jugadores. Esto te da una idea de lo que es la Copa Davis y no estoy culpando para nada a los tenistas que en ese momento estaban jugando, sino que ellos tomaron esa decisión y te hace ver en lo que se está convirtiendo la Davis.

¿Qué ha diferenciado su etapa de jugador con la de capitán?

Obviamente, la diferencia es grande. El capitán es quien gestiona un equipo, quien trata de imprimirles optimismo y ponerlos a punto para ese fin de semana, de que todo esté bien, que el jugador esté cómodo y que vaya entrenando bien. Como jugador lo único que haces es entrenar, estar preparado para entrenamientos y partidos, y despreocuparte de todo lo demás.

¿Se va con un mal sabor de boca muy grande?

No, me voy con mal sabor de boca por la situación, por haber descendido, pero valoro muchísimo los jugadores que han estado conmigo, que me han apoyado, que han estado en las convocatorias…

¿Ascender la próxima temporada borra el problema?

Más que con el resultado hay que ver cuál será la disponibilidad de los jugadores. Estuvimos a punto de ganar esa eliminatoria en Brasil, pero el problema no hubiese desaparecido. Hay una cosa positiva el año que viene: los Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina. Puede ser un elemento para que los jugadores estén motivados para jugar la Davis.

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