David Ferrer: “Me sorprende la ilusión que tengo”

Rafael Plaza desde la ciudad de Londres

Del vestuario que David Ferrer (Xàbia, España; 1982) tiene en la Copa de Maestros de Londres salen Francisco Fogués y Rafa García, gran parte del corazón de su equipo para la próxima temporada tras un entrenamiento del español con Novak Djokovic. El primero, que es su nuevo entrenador, empieza estos días el trabajo que debería devolver al alicantino a lo más alto, recuperando las huellas desde la que ha hecho carrera. El segundo, su mano derecha de siempre, le sigue a todos lados, como una sombra con voz y voto. Mientras pasa las horas entrenando con los mejores, probando cordajes y esperando la ocasión de debutar (es el primer suplente), el número 10 del mundo vive con calma el fin de fiesta de 2014, esta vez siendo un secundario y no el protagonista. En las entrañas del O2 Arena, sentado en un sofá blanco con una camiseta de manga corta y en calcetines, atiende a TENNISTOPIC para desgranar una temporada que le ha visto cambiar dos veces de técnico, pasar momentos complicados y salir de ellos con más fuerza que nunca. Durante toda la conversación juguetea con un elástico entre sus dedos mientras lanza reflexiones al aire de la tarde.

Pregunta. ¿Por qué ha venido a Londres?

Respuesta. Porque tengo ilusión. Además, soy el primer jugador suplente y nunca sabes lo que puede pasar. Me habría gustado estar entre los ocho primeros, pero no tengo ningún problema con estar aquí y esperar mi oportunidad, si es que llega.

P. ¿Se lo toma como una pretemporada adelantada?

R. La pretemporada la empezaré a finales de noviembre, pero es una buena forma para coger ritmo. También estoy probando nuevos cordajes y quiero cambiar algún aspecto técnico de cara al año que viene. Y qué mejor forma de hacerlo que entrenando con los mejores jugadores del mundo.

P. ¿Ha sido un año malo?

P. No, para nada. A nivel profesional, he terminado entre los 10 mejores de la clasificación. No puedo decir que haya sido un año malo. He acabado con 4100 puntos, que en cualquier otro curso me habría servido para estar clasificado. De hecho, en 2007 y 2010 terminé con menos puntos y estuve en la Copa de Maestros. A nivel profesional no ha sido un año sobresaliente, pero tampoco puedo calificarlo como malo. Me pondría un siete. Y a nivel personal ha sido el año más positivo de mi carrera tenística.

P. ¿Difícil?

R. Ha sido difícil, pero necesario. Han pasado ciertas cosas que me han ayudado muchísimo a mejorar personalmente. Ya no sobreponerme a ellas, sino a conocer muchas cosas en aspectos concretos del tenis y de la propia vida.

P. ¿Los problemas han sido técnicos o psicológicos?

R. Técnicos no. He pasado momentos en los que físicamente me ha costado más que otras temporadas. Psicologicos sí, sobre todo a final de año. Han pasado ciertas cosas que me han servido para darme cuenta de la realidad. Cuando hay una ruptura, y no hablo de Javier Piles ni mucho menos porque es un caso aparte, duele. Pero ha sido realmente positivo y estoy orgulloso de haberme sobrepuesto a ello. Después del Abierto de los Estados Unidos pasé dos semanas malas y luego volví a sentir mi tenis, a encontrarme bien.

P. ¿Le costó superar la ruptura con Piles?

R. Lo que me costó fue más a nivel personal, no profesional. La realidad es que la relación entre Javi y yo estaba desgastada desde hace mucho tiempo. Tanto él como yo dimos lo mejor de nosotros mismos y si aguantamos más fue porque había una relación familiar y personal. A nivel profesional ya lo habíamos dado todo, incluso muchísimo antes del año 2013.

P. En 15 años de relación es normal que aparezcan fricciones.

R. Siempre hay diferencias porque cada uno tiene una manera diferente de ver la vida y unos valores distintos. Todo es respetable.

P. ¿No le podía aportar más?

R. Nuestra carrera juntos ha sido muy buena. Y ha habido muchas más cosas positivas que negativas. Nos ha ido genial a nivel profesional y a nivel personal hemos tenido una relación muy cercana. Al final, son cosas que pasan. Obviamente, son temas muy personales, tanto para él como para mí.

P. En Australia, estrenando técnico, dijo que necesitaba templar los nervios. ¿Por qué?

R. Por esquema de juego. Quizás, en esos momentos estaba jugando más acelerado de lo normal. Buscaba eso.

P. ¿Qué salió mal con Altur?

R. Nosotros dos vemos el tenis de una forma diferente. Yo tengo una manera distinta de trabajar y de ver el esquema de juego. Ya sabía después de Wimbledon que no iba a seguir con él. No fue una decisión tomada en caliente o tras un mal resultado, como el del Abierto de los Estados Unidos. En la gira americana me fue muy bien: hice cuartos en Toronto y final en Cincinnati. Mi entorno más cercano ya sabía después de Londres que no seguiríamos juntos. A nivel personal, muy bien. Profesionalmente, José es un entrenador bueno y muy válido, pero quizás para otro tipo de jugador.

P. ¿Ha estado demasiado ansioso? La final de Hamburgo contra Mayer, por ejemplo. Aquel era un Ferrer de tiempos pasados.

R. A principios de año también me pasó. He pasado ciertos momentos en los que he vuelto atrás. Por suerte, en las últimas cinco semanas he jugado muy bien, siendo el David de siempre.

P. ¿Qué le ocurrió en Nueva York? Salió derrotado ante Simon con las pulsaciones disparadas…

R. No lo sé. Hacía mucho calor y me entró una pájara. Me encontré muy mal físicamente. En ciertas etapas de la temporada he tenido un bajón físico y en Nueva York me sucedió.

P. Su motor es físico. ¿Ha penado por esa pizca que le ha faltado durante algunas semanas del calendario?

R. Todos los jugadores del mundo sin esa pizca física no pueden competir contra nadie. Mi juego se basa en tener solidez y en un ritmo constante. La gente que no entiende de tenis igual no lo acaba de ver, pero para ser un top-10 hay que tener talento.

P. ¿Por qué ha elegido a Francisco Fogués como entrenador para la próxima temporada?

R. No he empezado antes con Paco Fogués porque estaba con Daniel Gimeno. Yo acabé con Piles el día 21 de diciembre del año pasado y él ya había hecho la pretemporada completa con Gimeno. Obviamente, no era el momento. Pero siempre ha sido el entrenador que he querido tener, siempre ha sido mi primera opción desde que terminé con Javi. Me conoce y he entrenado muchos años con él. Es una persona honesta y honrada. Y nuestra forma de ver el tenis es muy parecida.

P. Ha viajado las últimas semanas del curso con su hermano, Rafa García y Albert Molina.

R. Mi hermano me conoce mucho tenísticamente. Hemos entrado mucho juntos. Me ha aportado una manera diferente de encarar cada partido. Me ha ayudado mucho en el esquema de juego y sobre todo técnicamente. Albert, ilusión. Lo vive mucho y da alegría al equipo. Pero destacaría a Rafa García. Él ha viajado conmigo todo el año. Hablábamos de Altur, pero José solo ha viajado 11 semanas. Rafa ha estado siempre y ha entrenado conmigo muchas tardes. Si a alguien le debo muchísimo este año es a él, se lo digo sinceramente. Al margen de ser amigos, es mi confidente. Si me tiene que decir algo que no toca, me lo dice. Y me lo dice a la cara. Eso es muy importante para mí. Si he podido acabar las últimas cinco semanas jugando a un gran nivel y cerrando el año con más de 4000 puntos es en parte gracias a él.

P. ¿Le influye aún la final que perdió en el Masters 1000 de Miami ante Murray cuando paró un punto para pedir el Ojo de Halcón?

R. No me ha influido porque ese año acabé número tres del mundo. Es verdad que he perdido más finales que he ganado, pero no me arrepiento de haber pedido esa bola. Quizás, de no haber solicitado el Ojo de Halcón, habría perdido el punto y el partido. En ese momento la vi muy justa y pensé que era mala. Fue doloroso porque perdí la final de un Masters 1000 como el de Miami. Era una oportunidad única. Es complicado que vuelva a aparecer, pero no me ha influido.

P. “Tengo que pedir disculpas a todos los que han pagado una entrada para vernos jugar”, dijo tras perder en cuartos de final de Roland Garros ante Nadal encajando un 0-10 de parcial. 

R. Siempre he intentado ser honesto conmigo y con todo el mundo. Luego, me puedo equivocar como todos porque no soy perfecto, pero lo volvería a decir otra vez. Creo que no di la talla. Para un jugador como yo, que lleva tantos años estando entre los mejores, esos cuartos de final los empecé bien y acabé mal de cabeza, sin luchar. Es algo que no me puedo permitir. A veces, puedo tener problemas psicológicos por problemas personales que tenga y me doy ese respiro de saber que he jugado mal por esa causa, pero en Roland Garros no tenía nada. Me dolió no dar el 100% ante Nadal.

P. ¿Le afectan los problemas de su vida personal dentro de la pista?

R. Me afectan porque soy sensible, pero este año he aprendido a sobreponerme a ello. Ahora veo las cosas de una manera diferente. Tuve un momento difícil y lo superé con creces.

P. Es un ávido lector de libros. ¿Ha terminado la biografía de Andre Agassi?

R. Sí, por supuesto.

P. ¿Odia usted el tenis como él?

R. Cuando eres inmaduro, cuando no entiendes el juego, odias el tenis. Cuando te haces mayor y entiendes las cosas, el tenis es de los deportes más justos que existen. Personalmente, me apasiona el tenis, aunque sé que hay muchísimas más cosas importantes en la vida.

P. ¿Cuál es su plan para volver a estar entre los más grandes?

R. Tengo ilusión. Me sorprende la ilusión que tengo. Las ganas de seguir mejorando y entrenando. No me está costando en absoluto acabar la temporada.

P. ¿No se le hace duro?

R. No. Se me hace duro viajar. Ahora tenía que ir a cierto viaje y no voy  porque quiero estar en casa, descansar y aprovechar para estar con los míos. Ahora mismo, puedo decidir por mí mismo muchas cosas que antes no podía. Pero sí que tengo ganas de competir. No de volver, porque estoy entre los mejores, pero sí de estar ahí metido con los ocho primeros.

P. El otro día pidió perdón en su perfil de Twitter tras no poder realizar una entrevista con Javier De Diego, de Radio Nacional de España. No es algo habitual en un deportista de élite.

R. El problema es que yo había quedado con esa persona. Me duele cuando quedo con alguien y no puedo cumplir mi palabra. Era lo mínimo que podía hacer. Quedé con él y estaba en Toledo de vacaciones. Nos fuimos por la mañana y habíamos cerrado la entrevista para las nueve de la noche, pero me quedé sin batería en el teléfono. Estaba en pleno centro con mi pareja y otras dos parejas de amigos. Estábamos en una ruta con un guía turístico y no tenía forma de localizar su número porque no tenía batería. Ni mi pareja ni mis personas cercanas lo tenían. Y mira que lo intenté, incluso cambié de tarjeta. Estaba haciendo una ruta muy interesante por Toledo, pero se me hizo duro y lo pasé mal. Había quedado con él y mi palabra es muy importante para mí.

P. El Consejo de Jugadores tiene nuevo Presidente y es algo que ha pasado casi desapercibido, a todos los niveles. La mayoría ni conocía la decisión. ¿Qué opina?

R. Es importante que el jugador sepa cada semana lo que pasa en el mundo del tenis. Es su trabajo. Lo que sucede es que el jugador tiene muchos frentes abiertos, demasiada gente alrededor. A veces, a este tipo de cosas no se le dan cierta importancia, pero es verdad que debería haber un poco más de comunicación, no solo con los 10 primeros. Es normal que puedan hablar mucho con ellos porque son los que más venden, pero también con el resto. En ese aspecto, ATP debería ir un poco más de la mano.

P. Habla de los frentes abiertos que tiene un tenista. ¿Cómo gestiona esa cantidad de personas que se le acercan como consecuencia de su éxito?

R. Se acerca mucha gente, por suerte. Cuando eres una persona conocida o famosa la gente quiere estar a tu lado. Ellos también quieren formar parte del éxito. Pero he sabido manejarlo bien. Es cierto que con el paso del tiempo intento apartar a esa gente de mí. Soy bastante consciente para diferenciar a los que están conmigo porque realmente me quieren de los que están porque le interesa. No pasa nada, en esta vida tiene que haber de todo. Me alegro de poder reconocerlo y apartar un poco a esa gente, incluso gente muy cerca de la que crees una cosa y luego te das cuenta de que es otra. Se pasa mal, pero en el fondo te alegras de que no se alargue más y no sea una mentira.

P. ¿Le queda mucha gasolina?

R. Es obvio que mucha no, sería un idealista. Pero sí creo que puedo estar dos años más a buen nivel. Lo veremos, pero espero poder estar dos años dando mi mejor tenis.

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